Capellanía en Jóvenes: Paso 2. Instruir en la verdad

Por Pastor Fabio Pardo, estudiante de doctorado en la Universidad Cristiana Logos.

La gran encomienda que dejó Jesucristo nos explica que debemos siempre enseñar a hablar con la palabra de verdad en todo momento. Además, debemos recordar que entre los mandamientos que estaban establecidos en la Biblia. Y que todo cristiano debe de seguir como creyente del Señor Jesús, Dios y el Evangelio hasta que podamos aprender que mentir es un pecado, Así que tenemos terminantemente prohibido mentir y violar los 10 mandamientos. La Biblia explica lo que debemos hacer para entrar al reino de Dios, y si enseñamos la verdad, hablamos con toda la verdad. Cristo nos va a respaldar. Y por ende nos dará su respaldo y su poder para hacer su obra.

¿Cómo instruimos a los jóvenes en la verdad?

Cada momento que estamos desiertos hablamos a nosotros mismos. No solamente yo me hablo a mí mismo y en mis pensamientos medito sino también comento en voz alta acerca de lo que viven los jóvenes. Se puede hacer esta clase de preguntas frecuentes que a veces no estamos conscientes. Nuestras familias y nuestros amigos disfrutan escuchando nuestras conversaciones y muchas veces nos hacen bromas por hacer cualquier comentario. Un salmista hebreo se planteó este interrogante hace miles de años. (Salmo 119:9).

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.”

Sin embargo, nuestra pregunta sigue vigente hoy día, pues los jóvenes de todo el mundo afrontan numerosas dificultades. Por ejemplo, la promiscuidad sexual ha resultado en que contraigan enfermedades sexuales. De hecho, alrededor de la mitad de las personas infectadas con esta terrible enfermedad está en la edad de los 15 y 24 años. Así mismo, el consumo de drogas ha causado multitud de problemas y ha acabado prematuramente con la vida de algunos jóvenes. La música degradante, las películas, programas de televisión y videocintas de contenido inmoral y violento, así como la pornografía accesible en internet, ejercen una influencia devastadora en la juventud. Por esta razón, muchos padres e hijos se preguntan ¿Qué hacer? El autor de los Salmos siempre ha respondido a nuestro interrogante: “Manteniéndose alerta conforme a nuestras palabras”. No cabe duda de que muchos de ellos obedecen dicha guía y, por consiguiente, llevan una vida feliz. (Salmo 119: 105).

“Lámpara es a mis es tu palabra Y lumbreras a mi camino”.

Muchas veces la mentira y el engaño es un mecanismo de defensa que desarrolla nuestro cerebro para sobrevivir a circunstancias desfavorables, o en las que nuestro yo se siente amenazado. Un niño que miente debe reconocer la verdad, concebir intelectualmente una realidad alternativa y ser capaz de “venderle” conscientemente a alguien esa nueva realidad. Es por eso que nosotros como jóvenes tenemos que afrontar las consecuencias de nuestros actos y solo existen dos formas que son:

  1. Afrontándolas: tanto si se prevé agradable como desagradable. Dar la cara supone generalmente la mejor opción, ya que, aun suponiendo que nos vayan a castigar, demostrándonos que somos responsables de nuestros actos como líderes, y por lo tanto, las personas que siguen siendo niños no los tomarán en serio.
  2. Evitando o huyendo de dicho acontecimiento: Siempre cuando huimos de nuestros actos, o acciones que hacemos, estos nos persiguen de una u otra manera. La mentira es una de las formas de eludir las responsabilidades de nuestras malas decisiones de nuestras malas acciones. Y no permite que cuando no hacemos nuestra labor, o nuestras responsabilidades tengamos que pagar con las consecuencias.

Volver creyentes a los jóvenes.

 

 

Proverbios 19: 3. “La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón”

Ya hemos visto y hablado de cómo formar a los jóvenes y encaminarlos en el Evangelio, pero creo que debemos de llevarlos desde pequeños, los cuales están en una etapa de ser malcriados que le contestan mal a sus padres, les desobedecen o peor aún, hasta le agreden, jóvenes rebeldes que a muy temprana edad caen en los vicios y en el desenfreno sexual, trayendo como consecuencia niñas de 14 años embarazadas, o adolescentes sufriendo ya de enfermedades de transmisión sexual. Muchas personas acuden a psicológicos y terapeutas buscando respuestas acerca de cómo deben encaminar a estos jóvenes en su desenfreno, pero ellos se equivocan. ¿Por qué? Porque el único que puede cambiar el pensamiento y la forma de ser es Dios por medio de su Evangelio y de su misericordia.

Salmo 119: 9. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”

El mundo tiene una idea errónea de que la Biblia; la Palabra de Dios sirve para comunicación de sanidad y de restauración espiritual y moral. Pero la verdad es que si existe el temor de Dios y la reverencia al Creador de nuestras vidas podremos recibir libertad en Cristo Jesús.

El Señor en Eclesiastés 12 nos dice que: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia”.

Los jóvenes, aún están a tiempo para reflexionar acerca de sus vidas espirituales. Recuerden que no basta con ir a los cultos todos los días; es necesario que todos juntos, escudriñando la Biblia en nuestros hogares, nos alimentemos espiritualmente, así como nosotros comemos y bebemos todos los días para vivir físicamente, así mismo necesitamos del alimento espiritual, el “Pan de Vida”.

Deuteronomio 30: 11. “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni estás lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos, Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que lo cumplas”.

No nos confiemos hermanos por el simple hecho de ser jóvenes, no vayamos a caer en el pensamiento de “cuando sea viejo me arrepiento”. ¡No! Ni mucho menos que tengamos pereza por buscar de Dios y su manifestación gloriosa, ¡No! El momento es ya, porque Dios, estos corazones dispuestos para mandarlos a evangelizar.

Salmo 46: 1. “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida. Y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza”.

Muchos intelectuales han pretendido demostrar que Dios no existe, científicos han entregado sus vidas intentando demostrarlo, muchos han llegado a descubrir cosas asombrosas y maravillosas, que lo único que demuestran es que Dios sí existe y su grandeza es infinita.

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