Confiando en Dios Aunque la Vida Duela

Elier Hernandez


Primera parte.

Capítulo 1 “Puedo confiar en Dios”

En este capítulo el autor establece que para confiar en dios en tiempos de adversidad, debemos creer en su soberanía, en su amor y sabiduría. El pueblo de Dios no es inmune al dolor. El problema del dolor es tan antiguo y universal Como la historia del hombre. Hasta la creación, nos dice Pablo. “fue sujetada a vanidad Gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Romanos 8:20-22).

Entonces, surge la pregunta: “¿Dónde está Dios en todo esto?” ¿Puede usted verdaderamente confiar en Dios cuando la adversidad golpea y llena su vida de dolor? ¿Realmente puede venir al rescate de aquellos que le buscan? Como afirma el texto anotado al empezar este capítulo, ¿libera a aquellos que lo invocan en el día de angustia? ¿Rodea su inagotable amor a la persona que confía en El? Ver Salmo 32:10. ¿Puede usted confiar en Dios? La pregunta misma tiene dos posibles interpretaciones. Antes que pretendamos contestarla. Primera: ¿Es Dios confiable en épocas de adversidad?. La segunda interpretación sería: ¿Es tal su relación con Dios y su confianza en El, que cree que está con usted en su adversidad, aunque no vea ninguna evidencia de su presencia y poder? No es fácil confiar en Dios en momentos de prueba. Nadie disfruta el dolor y, cuando éste viene, queremos que pase a la mayor brevedad. Incluso el apóstol Pablo le suplicó tres veces a Dios para que le quitara el “aguijón de la carne”, antes de que entendiera que la gracia de Dios era suficiente. José le pidió al copero del faraón “sacarle de esta casa” Génesis 40:14. Y el escritor de Hebreos establece muy sinceramente que “ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza” Hebreos 12:11.

Cuando en la vida todo te va bien es fácil creer en Dios pero que cuando todo te va mal y por mucho que ore o que el pueblo de Dios ore por ti y nada pasa nada sucede y la cosa se pone peor o simplemente no mejora. El autor nos insta en este capítulo  a ver las cosas a través de los ojos de la fe y no del sentido común. Él nos plantea que las Escrituras enseñan tres verdades esenciales acerca de Dios con respecto a la adversidad, en las que debemos creer, si vamos a confiar en El en situaciones difíciles primero que Dios es absolutamente soberano, segundo que. Dios es infinitamente sabio y tercero Dios es perfecto en amor. Por tanto “Dios en su amor siempre desea lo mejor para nosotros, en su sabiduría siempre sabe lo que es mejor, y en su soberanía tiene el poder para hacer que suceda”. Por tanto debemos soltarnos en las mano de nuestro padre celestial y esperar en el cualquiera que sea la circunstancia.

Capitulo 2 “Esta Dios en control”

En este capítulo el autor nos habla de la providencia de Dios, Que Dios sustenta, y que Dios gobierna. La providencia de Dios es su constante cuidado y gobierno absoluto sobre toda su creación para su gloria y el bien de su pueblo. El plantea que nada escapa de su mano ni el virus más pequeño ni la enfermedad o la calamidad más grande que te pueda venir encima todo está bajo su cuidado y control.

La Biblia nos enseña qué Dios no solo creó el universo, sino que lo sustenta y mantiene día tras día, hora tras hora. La Escritura afirma: “El Hijo quién sustenta todas las cosas con la palabra de su poder Hebreos 1:3 y “todas las cosas en él subsisten” Colosenses 1:17. Cristo es el creador y sustentador del universo  en El, este se sostiene, o se mantiene unido hora tras hora. La firme voluntad de Cristo constituye la ley del universo, y lo hace un cosmos y no un caos, así como su voluntad lo hizo existir desde el principio. Todas las cosas le deben su existencia a la continua acción sustentadora de Dios ejercida por medio de su Hijo. Nada subsiste porque tenga su propio poder inherente de ser. Nada en toda la creación permanece o actúa independientemente de la voluntad del Señor. Las llamadas leyes de la naturaleza no son otra cosa que la física expresión de la firmé voluntad de Cristo. La ley de la gravedad opera con incesante exactitud porque Cristo continuamente hace que así sea. La Biblia también enseña que Él nos mantiene.

“Él es quién da a todos vida y aliento y todas las cosas. Porque en El vivimos, y nos movemos, y somos” Hechos 17:25-28.

El suministra nuestro alimento diario 2 Corintios 9:10.

Nuestros tiempos están en sus manos. Sal. 31:15.

Cada bocado que comemos es un regalo que viene de su mano, y cada día que vivimos está determinado por El. Dios es todo soberano nada sucede a menos que Dios lo permita cuando las cosas malas suceden es porque Dios las permite así como lo bueno.

Capítulo 3 “La soberanía de Dios”

En este capítulo el autor nos habla del control absoluto de Dios, Vamos ahora  los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello Santiago 4:13-15. Dios tiene el control; Él es soberano. El hace lo que a Él le place y determina si nosotros podemos hacer lo que hemos planeado. Esta es la esencia de la soberanía de Dios; su absoluta independencia para hacer lo que le satisface y su total control sobre las acciones de todas sus criaturas. Ninguna criatura, persona o imperio puede frustrar su voluntad o actuar fuera de sus límites.

Veamos que nos dice la biblia al respecto.

El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos. Proverbios 16:9.

Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá. Proverbios 19:21.

No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra Jehová. Proverbios 21:30.

Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que él torció? Eclesiastés 7:13.

¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? Lamentaciones 3:37.

En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Santiago 4:15.

Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, Y cierra y ninguno abre. Apocalipsis 3:7.

Hacemos planes, pero éstos sólo pueden tener éxito cuando están de acuerdo con el propósito de Dios. Ningún plan en contra de su propósito puede tener éxito. Nadie puede, enderezar lo que Él ha torcido o torcer lo que él ha hecho derecho. Ningún emperador, rey, supervisor, profesor o entrenador, puede hablar y hacer que algo suceda si el Señor primero no lo ha decretado o permitido. Nadie puede decir, “haré esto o aquello”, y hacer que suceda si no es parte de la voluntad soberana de Dios. Qué desafío, qué estímulo para confiar en Dios debería ser para nosotros este aspecto de su soberanía. ¿Alguien te quiere hacer daño? Esa persona no puede absolutamente ejecutar su malicioso plan, a menos que Dios lo haya ordenado primero para un propósito para tu bien que solo Dios sabe.

La soberanía de Dios es esa impenetrable roca de la cual el sufriente corazón humano se aferra. La circunstancia de la vida no son accidentes. Ellas pueden ser el trabajo del diablo pero si vienen a nuestras vidas es porque Dios las permite y si El  las permite es porque algún lugar mejor nos quiere llevar.

No siempre la soberanía de Dios es manifiesta. Uno de nuestros problemas con la soberanía de Dios, es que con frecuencia no parece que El tuviera el control de las circunstancias de nuestras vidas. Vemos personas injustas, descuidadas y hasta evidentemente malas, haciendo cosas que nos afectan. Experimentamos las consecuencias de los errores y fallas de otras personas. Incluso hacemos cosas tontas y pecaminosas, teniendo que cosechar con frecuencia el amargo fruto de nuestras acciones. Es difícil ver a Dios trabajar por medio de causas secundarias o en frágiles y pecadores seres humanos.  Pero en medio de toda dificultad debemos estar tranquilos pues El no dará nuestros pies al resbaladero, ni se dormirá el que nos guarda.

Dios hace lo que a Él le place Por lo tanto nadie puede actuar, ni ninguna circunstancia puede ocurrir fuera de los límites de su voluntad soberana. Veamos que nos dice la Biblia al respecto.

Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti. Job 42:2.

Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho Sal. 115:3.

Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder? Isaías 14:27.

Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará? Isaías 43:13.

Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero Isaías 46:10.

Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? Deuteronomio 4:35.

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad Ef. 1:11.

Ningún plan de Dios se puede impedir; cuando El actúa, nadie puede.  Él tiene un propósito para todos los creyentes y es hacernos a la imagen de su Hijo.

Capítulo 4”La soberanía de Dios sobre las personas”

Esto lo podemos ver cuando el pueblo de Israel salió de Egipto. Los israelitas eran el pueblo cruelmente oprimido, forzado a hacer ladrillos sin paja. De repente Dios interviene en sus vidas, y el Faraón da la orden de salida, pero ellos no tenían recursos para hacer el viaje y empezar de nuevo, ya que eran indigentes. Dios había previsto este problema, y tenía planeado superarlo; por lo tanto, le dijo a Moisés: Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huésped alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto Ex. 3:21-22. Y lo que Dios prometió en realidad sucedió. Éxodo 12:35-36 dice: E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios. Que podemos ver en este suceso que Dios está en control de las personas buenas o malas, Él es el que pone en el corazón de sus criaturas tanto el querer como el hacer. Dios puede y se mueve en los corazones de la gente para que se muestre favorable hacia nosotros, cuando esto sirve para llevar a cabo sus propósitos. Pero hay otra importante dimensión de su soberanía en los corazones, y es que, cuando es necesario, les impide tomar decisiones y realizar acciones que los lastimarían.

Capítulo  5” El gobierno de Dios sobre las naciones”

Dios está en control de todas los pueblos nadie se puede escapar de su vista y ocultar de su presencia pues él es soberano sobre todo. Es sólo en la revelación de la Biblia que vemos la mano de Dios gobernando, y guiando las actividades de las naciones y sus efectos en su pueblo. Los eventos que Mateo registró en el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento ocurrieron como resultado de decisiones humanas y fueron desarrollados en el curso de circunstancias corrientes. Si no fuera por el inspirado comentario de Mateo, no tendríamos más razones para ver la mano soberana de Dios en esos sucesos de lo que la vemos en los acontecimientos más mundanos que aparecen en nuestros periódicos. Siendo esto cierto, entonces, de igual manera deberíamos ver en las noticias que aparecen en los periódicos, la mano soberana de Dios de la misma manera que la vemos en la Biblia. Claro está que no tenemos la ventaja de la explicación divinamente revelada de los eventos actuales, como los registrados en la Biblia, pero eso no hace el gobierno soberano de Dios menos cierto hoy. Dios registró en su Palabra ejemplos concretos de su gobierno soberano sobre la historia a fin de que podamos confiar en El para los asuntos de ésta como la vemos. Deberíamos recordar que para quienes vivieron los eventos registrados en la Biblia, la mano de Dios no estaba más manifiesta en tales eventos de lo que está hoy para nosotros. Veamos que nos dice la biblia al respecto.

Dios no sólo decide quién gobierna, sino también dirige las determinaciones que ellos toman. Proverbios 16:33 dice: “La suerte se echa en el regazo; mas de Jehová es la decisión de ella”. La práctica de echar la suerte se usó con frecuencia para decidir importantes asuntos del estado. Se seleccionaban los funcionarios, se señalaban las funciones, se escogían fechas y se resolvían las disputas echando la suerte 1 Crónicas 24:5; Ester 3:7; Proverbios 18:18; Lucas 1:9. El rey de Babilonia definió la estrategia militar echando la suerte Ezequiel 21:18-22. Y Salomón nos dice que toda decisión de echar la suerte venía de Dios, es decir, Dios controlaba la de terminaciones que los reyes y funcionarios del gobierno tomaban por medio de este método. No todas las decisiones en los tiempos bíblicos se tomaron echando la suerte. Algunas se tomaron, como se hace con frecuencia hoy en día, después de oír la opinión y el consejo de otros. En estos casos, Dios gobierna en el consejo dado, y en la medida en que éste es recibido y aceptado para que su voluntad soberana siempre se cumpla. Dos ejemplos registrados en el Antiguo Testamento lo confirman. Absalón el hijo de David, se rebeló contra su padre, y como resultado, David y algunos de sus fieles seguidores tuvieron que huir a Jerusalén. Uno de los consejeros de confianza de David, Ahitofel, había participado en la conspiración con Absalón. Al buscar cómo consolidar su éxito inicial, Absalón buscó primero el consejo de Ahitofel, y luego de otro consejero Husai, quien secretamente seguía siendo fiel a David. Después de escuchar un consejo ontradictorio de Ahitofel y Husai, Absalón y sus hombres escogieron el consejo de Husai, quien secretamente pretendía favorecer a David. El relato de la Escritura acerca de este incidente nos dice: “Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la Palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón” Samuel 16:23. Pero Absalón escogió seguir el consejo de Husai en lugar de seguir el de Ahitofel. ¿Por qué? La Escritura dice: “Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón”(2 Samuel 17:14. Por lo tanto, podemos ver que el consejo que Ahitofel dio en esa ocasión era bueno, pero Absalón prefirió desconocerlo porque Dios hizo que así fuera. Un evento similar ocurriría en la vida del nieto de David, Jeroboam. Cuando llegó al trono, los hombres de Israel le pidieron disminuir la servidumbre y quitarles el pesado yugo que Salomón, su padre, había puesto sobre ellos. Jeroboam consultó primero a los ancianos, quienes habían servido a su padre, y le aconsejaron dar al pueblo una respuesta favorable. Pero Jeroboam rehusó el consejo de los ancianos y consultó a los jóvenes que habían crecido con él, quienes le aconsejaron responder al pueblo con hostilidad, y como resultado surgió la rebelión de diez tribus de Israel contra Jeroboam, dividiendo así el reino. ¿Por qué Jeroboam toma una decisión tan loca? La Escritura dice: “Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de Jehová para confirmar la palabra que Jehová había hablado”1 R. 12:15. Se tomaron dos decisiones absurdas, y en los dos ejemplos el consejo acertado fue rechazado y se siguió el dañino y tonto. Los dos ejemplos se atribuyen a la obra soberana de Dios guiando las mentes de los reyes para cumplir su voluntad. ¿Qué observaciones podemos hacer de estos eventos registrados en la Escritura? Dios puede y obra en los corazones y mentes de los gobernantes y funcionarios para cumplir su propósito soberano. Sus corazones y mentes están bajo el control de Dios.

Capítulo 6”El poder de Dios sobre la naturaleza”

Dios es el que controla la naturaleza y todo lo que hay en ella veamos que nos dice la biblia al respecto.

Debajo de todos los cielos lo dirige, y su luz hasta los fines de la tierra. Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; también a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales… Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan. Regando también llega a disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla. Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la faz del mundo, en la Tierra, lo que él les mande. Unas veces por azote, otras por causa de su Tierra, otras por misericordia las hará venir. Job 37:3,6,10-13.

Él es quien cubre de nubes los cielos, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace a los montes producir hierba. Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza. Echa su hielo como pedazos; ante su frío, ¿quién resistirá? Enviará su palabra, y los derretirá; soplará su viento, y fluirán las aguas. Salmos 147:8,16-18.

A su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos Jeremías 10:13. También os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte sobre la cual no llovió, se secó Amós 4:7. Note cómo todos estos pasajes atribuyen las manifestaciones del tiempo, buenas o malas, al control directo de la mano de Dios.

Dios ha establecido ciertas leyes físicas para el funcionamiento de su universo; sin embargo, éstas operan momento a momento de acuerdo a su directa voluntad. Una vez más Alexander Carson lo expone claramente al decir: “El sol y la lluvia proveen alimento y bienestar tanto al virtuoso como al pecador, no indispensablemente por leyes generales sino por su inmediata providencia, que al gobernar al mundo desea obtener este resultado”.

Como cristianos no debemos quejarnos del clima, sino aprender a dar gracias por éste.

Dios nuestro Padre celestial nos envía cada día lo que El considera más conveniente para toda su creación.

Todo está sujeto a Dios nuestras enfermedades las malas formaciones físicas de algunos de nuestros seres querido todo está bajo su control. La aceptación no significa que no oremos por una sanidad física o por la concepción y nacimiento de un pequeño en nuestro matrimonio. Por supuesto, tenemos que orar por estas cosas, pero debemos hacerlo con fe. Entendamos que aunque Dios puede hacer todas las cosas por su infinita sabiduría y razones amorosas, puede no hacer lo que le pedimos. ¿Cómo sabemos cuánto tiempo debemos orar? Tanto como podamos con fe, con actitud de aceptar su voluntad; debemos orar mientras el deseo de hacerlo persista.

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