Disciplinando a los hijos.

Los padres que tratan a sus hijos con frialdad y severidad suelen dejarlos dañados de por vida. Ellos merecen crecer en un ambiente de seguridad, aceptación y cordialidad. Si desean que sus niños sean amables, agradecidos y agradables, esas cualidades hay que enseñarles. Si queremos ver a nuestros hijos con las cualidades de honradez, honestidad y generosidad hay que tener un proceso de instrucción desde la infancia. Los niños aprenden lo que se les enseña.

 La mejor fuente de orientación para los padres se puede hallar en la sabiduría de la ética Judeocristiana, que tuvo su origen en el propio Creador

 Cinco fundamentos de la crianza de los niños son los siguientes:

1. El inculcar respeto por los padres es el factor crucial en la educación del niño. Este factor es de vital importancia, para los padres cristianos que quieren transmitir a sus hijos e hijas el amor que ellos tienen por Jesucristo. Por lo consiguiente, si la mama y el papa no son dignos de respeto, entonces tampoco lo son en su moral, su patria, sus valores, creencias y ni siquiera su fe. si ejercemos una disciplina rígida, sin mostrar amor, habremos empujado la balanza hacia otra dirección. El castigo apropiado no es algo que los padres le hacen a un hijo que aman; es más bien algo que hacen por él o ella. Los padres que son demasiados débiles, o que están demasiado cansados u ocupados como para ganar, cometen un costoso error. Si usted no puede hacer que su niño de cinco años recoja sus juguetes, es poco probable que vaya a ejercer mucho control durante la etapa más desafiante de su vida.

Aunque se establezca en su hogar un sistema impecable de disciplina, sus niños seguirán siendo niños. A veces serán atolondrados, destructivos, perezosos, egoístas e irrespetuosos, tal es la naturaleza humana de la humanidad. Nosotros como adultos tenemos los mismos problemas.

2. La mejor oportunidad para comunicar suele darse después de una acción disciplinaria. La demostración de la autoridad de los padres es algo que reconstruye el respeto, y con frecuencia el niño revelara su cariño después que se sequen las primeras lágrimas.

3. Ejercer el mandato sin críticas constantemente. El gritar y critica constantemente a los niños se puede convertir en un hábito, y por cierto un hábito inútil. Los padres y las madres suelen usar el enojo para lograr acciones en vez de usar acciones para lograr acciones (lograr la conducta deseada).

La disciplina fuera del hogar no es muy diferente que la disciplina dentro del hogar. Los principios mediante los cuales se pueden controlar a los hijos son los mismos en ambas situaciones, lo único que cambia es la aplicación.

4. No saturar al niño con cosas materiales. Se ha dicho que la prosperidad presenta una aprueba más fuerte al carácter de una persona, que la adversidad. Hay aquí un principio más amplio que tener en cuenta, el placer se da cuando se satisface una necesidad intensa. Si no existe necesidad no hay placer. Un simple vaso de agua es más valioso que el oro para quien se está muriendo de sed. Si usted nunca le permite a un niño sentir necesidad de algo, el nunca disfrutara el placer de recibirlo.

5. Establecer un equilibrio entre amor y disciplina. La interacción de esas dos palabras variables es crucial, y es lo que más acerca a la fórmula para tener éxito en la labor de ser padres.

 

También en las escuelas deben tener suficiente estructura y disciplina, para exigir de parte de sus alumnos cierto comportamiento, porque uno de los propósitos es preparar a los jóvenes para la vida en años posteriores. No se debe culpar a los educadores por la condición en que se encuentran nuestros hijos, cuando llegan cada día a la Escuela. Los educadores necesitan nuestro apoyo.

También tenemos que tener en cuenta que algunos niños tienen problemas para aprender. Necesitan ser evaluados.

También los problemas en el hogar influyen mucho a que el niño se sienta inseguro y afecta su vida, si no se solucionan esos problemas. Por eso tenemos que tener mucho cuidado como estamos educando a nuestros hijos. Hay muchos recursos que nos pueden ayudar a tener una familia sana. Además nosotros como cristianos contamos con la ayuda de Dios obedeciendo Su palabra. Considere la claridad con lo que los siguientes versículos esbozan una actitud sana de los padres para con los hijos y viceversa:

[El padre] debe dirigir bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto. (El que no sabe dirigir su propia familia, ¿Cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? (1 Timoteo 3:4-5, Nueva Versión Internacional) Este versículo reconoce el hecho de que hay que obligar el respeto. No es consecuencia de la naturaleza humana, sino que está relacionado inherentemente con el control y la disciplina.

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama disciplina [Nótese: la disciplina y el amor actúan conjuntamente; [la una es función de la otra.], y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. [Nótese: La relación entre disciplina y respeto, o veneración, se reconocía ya hace más de dos mil años.] Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:5-9,11). El propósito de este pasaje es demostrar que la relación del padre o de la madre con su hijo debe tomar como modelo la relación de Dios con el ser humano.

Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es este: <<Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra>>. Y ustedes padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien críenlos con disciplina e instruyéndolos en el amor del Señor (Efesios 6:1-4, Dios habla hoy)

La necedad está ligada en el corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejara de él. (Proverbios 22:15)

No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigaras con vara, y libreras su alma del seol (Proverbios 23:13-14)

Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, lo castiga (Proverbios 13:24, Biblia de Jerusalén)

La vara y corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzara a su madre (Proverbios 29:15)

Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma (Proverbios 29:17)

Desde Génesis hasta Apocalipsis, se dan constantes fundamentos para establecer una filosofía eficaz de las relaciones entre padres e hijos. Hay que atrevernos a disciplinar y hacer cumplir la Palabra de Dios.  Amen, ¡Gloria a Dios!

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María Villegas

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