GOBIERNO DE LA IGLESIA

Luis Henry Cosma Medina


Para entender el propósito de Dios y poder establecer la forma en que el Apóstol Pablo trata el orden gubernamental de la iglesia primitiva, debemos conocer primero un poco de Pablo antes conocido como Saulo.

Saulo de Tarso, así era conocido en las altas esferas de su tiempo y hoy lo podemos conocer a través de sus epístolas, un hombre determinado, firme en sus convicciones, instruido con el mejor maestro de la ley Gamaliel, Doctor de su tiempo. Saulo  celoso de sus creencias y defensor aguerrido de ellas, incansable en sus propósitos, ese es el tipo de hombre que hacía falta dentro del circulo Apostólico, que llevaría a cabo el propósito de Dios de expandir el Evangelio más allá de las fronteras de Jerusalén, a los gentiles, y de establecer un gobierno dentro de la Iglesia con normas doctrinales claras y bien definidas, que pudieran garantizar la difusión del evangelio único, sano, ordenado y que fuese respetado dentro y fuera de la Iglesia.

COMO TRATA EL APÓSTOL PABLO CON EL GOBIERNO DE LA IGLESIA

El Apóstol Pablo al escribir sus cartas a las diferentes iglesias enfoca sus mensajes en la corrección de las diferentes formas doctrinales de la iglesia. Es importante destacar el trabajo de Pablo como apóstol ya que dentro de estas correcciones establece una forma de Gobierno donde la cabeza es Cristo, y él su mensajero a los gentiles, y que constituye la base gubernamental de la iglesia primitiva y los pilares de nuestro actual modo de gobierno eclesiástico.

En primer lugar Pablo se dirige a la iglesia en su función de líder principal a los romanos con el fin de visitarles, claro está, que esto tenía su doble intención ya que pablo no dejaba escapar la oportunidad de contribuir al fortalecimiento de la iglesia, aun cuando pablo no constituyo ninguna iglesia en Roma su deber era visitarlos para ayudar en lo que le fuera posible, a establecer un orden, definir la palabra de Dios y aclarar los asuntos entre el evangelio y la ley y al contrario de algunas de sus otras epístolas, romanos no se escribió para tocar problemas específicos.

Al escribir 1ª de Corintios como una carta pastoral (correctiva) por las noticias que había recibido de los muchos problemas y desórdenes en la iglesia. Los problemas, incluyendo las divisiones en la iglesia (1:11), confianza en la sabiduría del hombre o del mundo en lugar de en la de Dios (1:21-30), inmoralidad (5; 6:9-20); y preguntas con respecto al matrimonio y el divorcio, comida, culto, dones espirituales, y la resurrección. Indudablemente, debido a su trasfondo religioso e inmoral, creencias y prácticas aberrantes de una extraordinaria variedad caracterizaron a esta iglesia. Esto motiva al apóstol Pablo escribir a los líderes de Corinto. Es extraordinario como Pablo realiza una analogía en el capítulo (12:12-31Corintios) comparando el cuerpo de Cristo, con el cuerpo Humano para tratar: La unidad en la iglesia de Cristo, la igualdad y la importancia de cada uno de los miembros en la iglesia y el orden jerárquico de las autoridades que están al frente de  la iglesia del Señor, dando a cada quien su lugar en el cuerpo de Cristo y reconociendo que Cristo es la cabeza de la iglesia.

Pablo no deja de pensar en los problemas en Corinto, cosa que lo mueve a escribir una segunda carta lo que más preocupaba a Pablo era la presencia de falsos maestros que habían entrado en la iglesia proclamando ser apóstoles. Estos promovieron sus propias ideas y al mismo tiempo buscaron desacreditar a la persona y al mensaje del apóstol. 2ª Corintios fue escrita para defender la autenticidad de su mensaje y apostolado. Esta no se redactó en un espíritu de auto protección debido a que Pablo sabía que la aceptación de su mensaje y ministerio estaban íntimamente ligado al propio bienestar espiritual de la iglesia de corinto. En el capítulo 10 y 11 vemos a un Pablo verdaderamente lleno del amor de Dios pero y exhortando y reiterando su ministerio apostólico a la iglesia de Corinto.

La Epístola a los Gálatas fue el grito de batalla de la Reforma porque destaca la Proclama de la Justificación por Fe. Por consiguiente se la ha llamado “la Carta Constitucional de la Libertad Cristiana.” Lutero consideró esta Epístola en un sentido especial. Gálatas se levanta como una poderosa polémica contra el Judaísmo  y sus enseñanzas legalistas. En el capítulo (2:11-21) vemos como Pablo encara a Cefas (Pedro) por la hipocresía de su liderazgo en una discusión nada fácil ya que la autoridad de Pablo era tan igual que la de Pedro pero él no estaba haciendo lo correcto y fue exhortado enérgicamente por Pablo que de forma trasparente muestra quien es el que gobierna su vida y que así debe dejar gobernar la suya  (Gálatas 2:20).

Efesios, escrita desde la prisión junto a las cartas de Filipenses y colosenses, Pablo se refiere a la Iglesia en general como el cuerpo de Cristo, la esposa y el templo. Es decir como una estructura de gobierno donde el máximo líder es Cristo, algo que recalca Pablo en las epístolas pastorales (como Timoteo y Tito), analiza a la iglesia sirviendo a Cristo como un cuerpo local.

Sin duda, Dios ve todo el cuerpo, con Cristo como la cabeza; pero en lo que se refiere al ministerio, Él obra mediante iglesias locales en diferentes lugares y Pablo conocía esto, el sabia del trato de Dios en la iglesia, y que la sujeción al orden establecido dentro de la iglesia  podía estructurar de manera progresiva el gobierno de la iglesia, es por eso, Pablo habla de la sujeción en el ministerio de la iglesia (Efesios 5:21-33).

El ministerio de la iglesia local será más fuerte si los miembros se dan cuenta de su posición en el cuerpo de Cristo, esto ayudaría en el trabajo del liderazgo y mejoraría el orden y el entendimiento entre los líderes y los creyentes.

En la carta de Pablo a los filipenses (Cap. 1:1,2) en su salutación pablo se dirige específicamente a los líderes de la iglesia “obispos y diáconos “para tratar asuntos concernientes a: su condición en Cristo como creyente, el padecimiento en prisión y todas la circunstancia vividas, estas animan a continuar con la obra de predicar el evangelio colocándose el como ejemplo, enfatizando el regocijo queda estar al servicio de Dios siempre (filipenses 4:4).

El tema de Colosenses es el poder fructífero y eficaz del mensaje del evangelio que anuncia la supremacía, liderazgo, y absoluta suficiencia de Cristo para la iglesia la cual es Su cuerpo. En esta pequeña epístola, vemos “un retrato del cuerpo entero de Cristo” hecho por Pablo, a de más se dirige a los creyentes para establecer la importancia de dejar morir el viejo hombre 3:9 y establece una serie de normas para el buen desenvolvimiento dentro del cuerpo de Cristo (3:18-25).

Pablo expresa su agradecimiento por lo que Dios estaba haciendo en las vidas de los Tesalonicenses (1:2-3), para defenderse de una campaña de calumnia contra su ministerio (2:1-12), para animarlos a ponerse de pie rápidamente contra la persecución y presionarlos para revertir sus estilos anteriores de vida pagana (3:2-3; 4:1-12), para contestar una pregunta doctrinal relacionada al destino de los cristianos que habían muerto (4:1-13), para contestar preguntas con respecto al “Día del Señor” (5:1-11), y para tratar con ciertos problemas que habían aparecido en su vida corporativa como iglesia, dejando ver claramente la autoridad al exhórtales y enseñarles que las cosas solo se pueden hacer de una sola manera, a la manera de Cristo (5:12-13; 19-20).

Segunda de Tesalonicenses Pablo escribió esta epístola para confortar y corregir, y así cubrir las necesidades de la iglesia. Haciéndolo así perseguía tres amplios propósitos. Escribió: (1) para dar un incentivo a los Tesalonicenses para perseverar describiendo la recompensa y retribución que ocurrirán en el juicio futuro de Dios (1:3-10), (2) para clarificar los eventos sobresalientes que pertenecen al día del Señor para demostrar la falsedad de las proclamas de que el día ya había llegado (2:1-2), y (3) para dar instrucciones detalladas sobre los pasos disciplinarios que la iglesia debe dar para corregir a aquéllos que se niegan a trabajar (3:6-15).

Las Epístolas Pastorales

Pablo se las dirigió a Timoteo y a Tito para guiarlos en materias concernientes al cuidado pastoral de la iglesia que es la casa de Dios (cf. 1 Tim. 3:14-15; 4:6-15 con 2 Tim. 2:2).

El término, “pastoral,” es una designación del siglo 18 que ha quedado a través de los años, y aunque no es completamente exacto, es una descripción en alguna forma apropiada de estas tres cartas. Más aún, debido a que la gran porción de estas epístolas tratan con el orden y la disciplinan de la iglesia, el término “pastoral” es exacto. Estas epístolas tratan de culto, políticas, y prácticas de la iglesia, todas los cuales son preocupaciones vitales para la salud pastoral de la iglesia. Sin embargo, el término pastoral es inexacto en el sentido que Timoteo y Tito no eran pastores en el sentido actual del término. Entonces, ¿Qué eran ellos?

Primero, eran representantes oficiales del apóstol Pablo a quienes despachó a varias iglesias como Éfeso y Creta. Una vez allí, se desempeñaron con capacidad oficial de tratar con situaciones especiales y cubrir necesidades especiales. Durante el tiempo provisional de la transición más completa de apóstoles a ancianos y diáconos, estos hombres fueron enviados por Pablo como sus representantes apostólicos para rechazar y tratar con ciertas condiciones y personas que estaban amenazando dañar el trabajo y ministerio de estas iglesias.

Segundo, Timoteo y Tito indudablemente poseyeron los dones necesarios para el ministerio pastoral y a pesar que había un elemento de cuidado pastoral en lo que hicieron, no eran ancianos o pastores, los que son dados por el Señor a las varias iglesias para ministerios a más largo plazo (1 Pedro 5:1f.). Más bien, como delegados oficiales de Pablo, fueron enviados para ayudar a las iglesias a establecer sus ministerios pastoralmente hablando (cf. Tít. 1:5f.).

Todo en todos, en su contenido, estos libros son pastorales en naturaleza y dan direcciones para el cuidado, dirección, orden, ministerio, y administración de iglesias o asambleas de creyentes. Esto es verdad tanto si tratan con asuntos personales o con el ministerio corporativo de la iglesia. En resumen, entonces, estos libros fueron diseñados por Dios para ayudarnos en nuestras responsabilidades pastorales, en el desarrollo orgánico y como guía para la vida de las iglesias locales.

El propósito primario de esta carta a Filemón, la más personal de todas las cartas de Pablo, era pedirle a Filemón que perdonara a Onésimo y que lo aceptara nuevamente como a un hermano querido y como a un siervo compañero en el evangelio (vea vv. 10-17). En este proceso Pablo le pide a Filemón que se cobre de su cuenta personal. Como tal, esta epístola es una digna ilustración de Cristo, quien tomó nuestro lugar como suplente (vea v. 18). Un propósito secundario es enseñar de forma práctica el amor cristiano cuando buscamos expresar los efectos de la vida de Cristo en nosotros a través de nuestra propia vida cambiada, por cuanto, transforma nuestras relaciones con otros ya sea en la casa o en las relaciones amo/esclavo o jefe/empleado. En las otras epístolas de la prisión, Pablo también habló de esta nueva relación (Ef. 6:5-9; Col 3:22; 4:1). En esta carta tenemos un ejemplo maravilloso. El propósito final de Pablo era agradecer por Filemón y pedirle que le prepare alojamiento para cuando sea liberado de la prisión (vv. 4-7 y 22).

El tema, entonces, es el poder del evangelio para cambiar vidas, abarcando las variadas condiciones sociales y cambiando nuestras relaciones de la esclavitud por la hermandad.

DEFINICIÓN Y EXPOSICIÓN DEL MODELO GUBERNAMENTAL ECLESIÁSTICO.

Se define como política o gobierno de la iglesia a: aquellos principios y prácticas que  determinan la dirección de la actividad de la iglesia. El término denota la base de autoridad en cuanto al gobierno de la iglesia, las formas de organización, los requisitos para  determinar la membresía, los modos de actividad y los objetivos que se persiguen. Esto es, la política de la iglesia significa los principios que operan en la actividad de la iglesia como una agencia del reino de Cristo.

 Exposición del modelo gubernamental eclesiástico.

El Señor fue muy claro en Su Palabra acerca de la manera en que Él desea que esté dirigida y organizada Su iglesia terrenal. Primeramente, Cristo es la cabeza de la iglesia y su suprema autoridad (Efesios 1:22, 4:15; Colosenses 1:18). Segundo, la iglesia local debe ser autónoma, libre de cualquier autoridad o control externo, con derecho al auto-gobierno y libre de la interferencia de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones (Tito 1:5). Tercero, la iglesia debe estar gobernada por un liderazgo espiritual, compuesto de dos ministerios principales: ancianos y diáconos.

Los “ancianos” eran un grupo de líderes entre los israelitas desde el tiempo de los libros de Moisés (el Pentateuco). Los encontramos tomando decisiones políticas (2 Samuel 5:3; 2 Samuel 17:4,15), posteriormente en la historia, aconsejando al rey (1 Reyes 20:7) y representando a la gente en lo concerniente a asuntos espirituales (Éxodo 7:1; 7:5-6, 24:1, 9; Números 11:16, 24-25). La primera traducción griega del Antiguo Testamento (LXX) usaba la palabra presbíteros para “anciano.” Esta es la misma palabra griega usada en el Nuevo Testamento que también es traducida como “anciano.”

El Nuevo Testamento, menciona varias veces a ancianos que asumían el papel de liderazgo en la iglesia (Hechos 14:23; 15:2; 20:17; Tito 1:5; Santiago 5:14) y aparentemente cada iglesia tenía más de uno, porque generalmente la palabra se encuentra en plural. Las únicas excepciones es cuando se refieren a casos en los que un anciano es mencionado en singular por alguna razón en particular (1 Timoteo 5:1; 1 Timoteo 5:19). En la iglesia de Jerusalén, ellos formaban parte del liderazgo junto con los apóstoles (Hechos 15:2-16:4).

El Dr. Zodhiates, en su “Diccionario Completo del Estudio de la Palabra: Nuevo Testamento” (The Complete Word Study Dictionary: New Testament) define a este grupo de ancianos como: “Los ancianos de las iglesias cristianas, presbíteros, a quienes estaba encomendada la dirección y gobierno de las iglesias individuales, igual que episkopos, supervisores, obispos (Hechos 11:30; 1 Timoteo 5:17)” De esta manera, Zodhiates, iguala a un “anciano” con un supervisor u obispo (como se traduce episkopos). Él ve el término “anciano” como una referencia a la dignidad del ministerio, mientras que obispo o supervisor denota su autoridad y deberes (1 Pedro 2:25; 5:1, 2,4). Él nota que en Filipenses 1:1, Pablo saluda a los obispos y diáconos, pero no menciona a los ancianos (porque los ancianos son los mismos obispos). De manera similar 1 Timoteo 3:2,8 menciona los requisitos para los obispos y diáconos, pero no para los ancianos por la misma razón. Tito 1:5 y 1:7 también parece ligar estos dos términos en uno solo.

Respecto a la palabra “pastor” (poimen), referente a un líder humano de una iglesia, solamente es encontrado una vez en el Nuevo Testamento en Efesios 4:11, “Y Él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros pastores y maestros.” La mayoría asocia los dos términos de “pastores y maestros” como referencia a un solo individuo que tiene ambas características. Zodhiates, en su definición de primen, establece que el término “pastor” se refiere al “guía espiritual de una iglesia en particular.”

Hay dos pasajes (Hechos 20:28 y 1 Pedro 5:1-2) que enlazan juntamente los tres términos y parecería indicar que estos tres términos se refieren al mismo ministerio. Como se mencionó anteriormente, los diáconos son un grupo separado de siervos de la iglesia y tienen una lista de requisitos que son de muchas maneras similares a los del obispo (1 Timoteo 3:8-13). Ellos sirven a la iglesia en lo que se necesite, como en Hechos 6.

Parecería, de acuerdo a los pasajes anteriores, que siempre ha habido una pluralidad de ancianos, pero esto no niega que Dios dote a algunos ancianos en particular con el don de la enseñanza, mientras que a otros con el don de la administración, etc. (Romanos 12:3-8; Efesios 4:11), así como tampoco se niega que Él los llame al ministerio en el cual ellos utilizarán dichos dones (Hechos 13:1). De esta manera, un anciano puede fungir como “pastor,” otro puede hacer la mayoría de las visitas a los miembros, porque tiene el don de la compasión, otro puede “dirigir” en el sentido de manejar los detalles organizacionales, etc. Muchas iglesias que están organizadas con la administración de un pastor y un diácono, realizan las funciones de una pluralidad de ancianos, en cuanto a que ellos comparten la carga del ministerio (con diáconos enseñando en las clases de Escuela Dominical, etc.) y trabajan juntos en la toma de alguna decisión. Así mismo, en la Escritura encontrarán que también había mucha participación de la congregación en las decisiones. Por eso, un líder “dictador” que toma las decisiones (ya sea que se llame anciano, obispo, o pastor), no es bíblico (Hechos 1:23,26; 6:3,5; 15:22,30; 2 Corintios 8:19). Lo mismo sucede con una iglesia gobernada por la congregación, que no le concede importancia a la participación de los ancianos o líderes de la iglesia.

Conclusión

Pablo, en cada una de sus catorce epístolas, trata con los líderes de la iglesia de forma reiterativa en cada una de las diferentes situaciones que se presentaron en la iglesia primitiva, también deja muy en claro el orden gubernamental de la iglesia enfatiza la necesidad de ancianos y diáconos dentro de la iglesia que tengan un buen testimonio y puedan dirigir la iglesia sin nada de qué avergonzarse. Es necesaria la pluralidad de ancianos, junto con un grupo de diáconos que trabajen como siervos en la iglesia. Pero no es contrario a la pluralidad de ancianos, el tener a uno de estos ancianos sirviendo en un ministerio mayor “pastoral.” Dios llama a algunos como “pastores/maestros” (así como Él llamó a algunos a ser misioneros en Hechos 13) y los dio como dones a la iglesia (Efesios 4:11). Por lo tanto, una iglesia puede tener muchos ancianos, pero no todos los ancianos son llamados a servir en el ministerio pastoral. Pero, como parte de los ancianos, el pastor o “anciano-maestro” no tiene más autoridad en la toma de decisiones de lo que la tiene cualquier otro anciano.

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