Hacia una Teología Bíblica (Parte I )

EL OBJETO DE UNA TEOLOGIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO  

 El objeto del AT es lo que Israel profesó acerca de Yahvé. El concepto de pacto era realmente central para el canon de todo el AT.

 FUENTES VERDADERAS VS. FUENTES IMAGINARIAS.                    Los evangélicos no tienen objeción alguna hacia la crítica derivada de las Fuentes verdaderas, pero debe detenerse la metodología torpe de las críticas imaginarias.

 OTRO PUNTO MÁS                                                                                                          La teología del AT es una disciplina diferente a la del NT. El AT debe señalar los eslabones con la teología del NT al igual que esta debe trazar las raíces que la conectan al AT.

 IDENTIFICACION DE UN CENTRO TEOLOGICO CANONICO

Expuesto con sencillez el verdadero problema es este: ¿Existe una clave para un arreglo ordenado y progresivo de los asuntos, temas y enseñanzas del AT? R// Los profetas del AT forman una sucesión regular, son miembros de una cadena continua, intacta..

 ANTECEDENTE CANONICO PARA UN CENTRO                                     Este centro que se deriva del texto, llamado “promesa” (epangelia), se conocía en el AT con una constelación de términos.

 FORMULA TRIPARTITA DE LA PROMESA                                                      En génesis 17:7-8 y 28:21, aparece la primera parte de la fórmula que es: “Yo seré tu Dios, y el Dios de tus descendientes”.

 En conclusión: La promesa divina señala una semilla, una raza, una familia, un hombre, una tierra y una bendición de proporciones universales y eternas, según Génesis 17.

 I. PROLEGOMENO A LA PROMESA: Era prepatriarcal

La característica de Génesis 1-11 se encontrará en la “bendición” edénica, la de Noé y la de Abraham.

 A. Palabra de la creación: Se representa la creación como el resultado de la palabra dinámica de Dios. Dios inició el proceso de la creación de la nada, excepto su palabra.

 B. Palabra de bendición: La palabra y el concepto clave está en la repetida “bendición”.

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 C. Primera palabra de promesa: Una simiente. Para probar la obediencia del hombre y libre albedrío de seguir a su creador, Dios colocó el árbol de la ciencia del bien y del mal en el jardín del edén con la prohibición de que Adán y Eva no comieran de su fruto.

D. Segunda palabra de promesa: El Dios de Sem.  En medio de la bendición de Dios, aumentó el mal. “Pero Noé contaba con el favor del Señor” (Gen 6:8). Halló gracia a los ojos del Señor y la promesa siguió por su descendencia. De aquí que el hombre Sem sería aquel a través del cual la “simiente” prometida con anterioridad vendría ahora.

 E. Tercera palabra de promesa: Una bendición para todas las naciones.  Aunque la bendición de Dios siguió realizándose en su multiplicación (Gn 11:10-32); los pensamientos de sus corazones se alejaban de nuevo de la Gloria de Dios y sus estipulaciones. Junto con el aspecto del pecado y el juicio vino una palabra nueva sobre una simiente (Gen 3:15) una raza entre la cual Dios habitaría (9:27) y la bendición de las buenas nuevas ofrecidas a cada nación sobre la faz de la tierra (12:3).

 II. PROVISIONES EN LA PROMESA: Era patriarcal.

Abraham, Isaac y Jacob, bajo la elección de Dios para servirlo y su llamamiento a una bendición personal y mundial llegaron a ser señales de una nueva fase de bendiciones.

Palabra de revelación: Dios se dirigió a los patriarcas directamente con palabras habladas con la fórmula preliminar de “vino a mí palabra del Señor” o “el Señor me dijo”.

Palabra de promesa: El contenido de esta promesa era básicamente triple: una simiente, una tierra y una bendición para todas las naciones de la tierra. Ver promesa en Gen 12:2-3.

 Un heredero. Una línea de hijos representativos de los patriarcas, armonizaba con la idea seminal ya presentada en Gen 3:15.

 Una herencia. La promesa de la tierra y la promesa de la “simiente” eran parte de la religión patriarcal.

 Un patrimonio. Para Abraham esto significó renunciar a todos sus esfuerzos humanos para asegurar la promesa y depender de la misma persona divina que le habló del futuro.

 Palabra de garantía.  Era simplemente el voto de Dios: “Yo estaré contigo”.

 Gobernante de la promesa. Especialmente con la bendición de Moisés a Judá en Dt 33:7 se presenta a Judá como campeón de las otras tribus. Las otras naciones también se inclinarán ante su gobierno.

El Dios de la promesa. Dios es omnipotente y soberano; y que puede actuar en beneficio de quienes ama.

III. PUEBLO DE LA PROMESA: Era Mosaica.

La simiente era ahora más que una simple familia; era un pueblo, una nación.

Mi hijo, mi primogénito. Israel era el hijo de Yahvé. Palabra hebrea usada es ben, “hijo”. Así “mi hijo” y “mi primogénito”.

Mi pueblo, mi posesión. Israel era más que una familia o que el hijo de Dios; Israel llegó a ser también una “nación”. Israel llegó a ser su propiedad y el tesoro inconfundible de Dios, apartado para un propósito definido. (Ex19:5)

Sacerdotes reales. En medio de las naciones Dios colocó a Israel. Es importante notar que el oficio, el sacerdocio, se aseguró eternamente, no el de individuos particulares ni de familia.

Nación santa. Israel debía estar separado y ser santo; diferente a cualquier otro pueblo.

 La ley de Dios. Esta sencilla ley tenía tres aspectos o partes: la ley moral, la ley civil y la ley ceremonial.

 La ley moral. El patrón de medida de la moral para decidir lo que era verdadero o falso.

La ley ceremonial. La misma ley que hizo demandas tan altas a la humanidad, también ofreció un sistema de sacrificios en el caso de que hubiera un fallo en alcanzar esas normas.

 La ley civil. Este aspecto era una mera aplicación de la ley moral a la vida en comunidad.

Dios en el tabernáculo. Dios vino a “tabernaculizar” o habitar en medio de su pueblo.

IV. LUGAR DE LA PROMESA: Era premonárquica.

Deuteronomio sirvió como introducción a la mayoría de los profetas primitivos: Josué, Jueces, Samuel y Reyes. Hay relación íntima entre Deuteronomio y los libros de Josué hasta Reyes.

 Herencia de la tierra. Desde que éxodo 19:5 llamó a Israel la “atesorada posesión” de Yahvé.

 Descanso en la tierra. Este “descanso” era un lugar en el que Yahvé “plantaría” a su pueblo en calidad de vida.

Lugar escogido de la tierra. Esta promesa (haré habitar mi nombre) unió la teología de Emanuel y la gloria de Shekináh de las eras patriarcal y mosaica.

Nombre que mora en la tierra.

Dios es trascendente. Su morada permanente está en el cielo; ahora moraría en un “lugar”.

Conquista de la tierra. Se destacó el modelo de prioridad del mandato divino y de fidelidad.En el caso del libro de los Jueces el significado e importancia esta en un ciclo de apostasía, castigo, arrepentimiento, compasión divina, un libertador y un reposo de la tierra. Jueces 2:11 – 3:6.

 Arrepentimiento y bendición. El arrepentimiento era la base para cualquier buena obra de Dios.

Palabra profética y hecho cumplido. Los historiadores proféticos especialmente encontraron “buena” la palabra de Dios.

Un profeta como Moisés. Moisés predijo en Deuteronomio 18:15-19 que Yahvé le había dicho: “El Señor tu Dios levantará entre tus hermanos un profeta como yo”. Sin embargo, el oficio profético no se transmitía a los sucesores de Moisés como ocurría con la línea de David.

V. REY DE LA PROMESA: Era davídica.

Rey prometido. Tener un rey, como tal, no estaba ajeno al plan de Dios (Dt 17:14-15).

 1.El gobernante usurpador. Gedeón recibió una oferta de “gobernar” a los israelitas: “Y después de ti, tu hijo y tu nieto”. El hijo de Gedeón, Abimélec se convirtió en rey de Siquén.

2. El gobernador rechazado. El Señor habría establecido su reino sobre Israel para siempre pero ahora, le dijo a Saúl: “tu reino no permanecerá”. Saúl seria quitado. (1S 13:13-14).

3. Un gobernante ungido. Dios buscó a un hombre “conforme a su corazón” y eligió a David, hijo de isaí. Primero lo ungió el profeta; después lo ungieron como rey de Judá, y por último lo ungieron como rey de todo Israel.

Dinastía prometida.

El pasaje clásico del AT que trata esta nueva añadidura a la promesa y el plan de Dios, era 2 Samuel 7 con un duplicado en 1 Crónicas 17 y un comentario en el salmo 89.

1. Una casa. En 2 Samuel 7 el significado de “dinastía” por “casa” sería muy apropiado, sobre todo en vista de que la expresión “tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mi” (v 16).

2. Un descendiente. La simiente simultáneamente señaló a una única persona.

3. Un reino. El reinado de David estaba estrechamente vinculado con el reino de Dios del que más tarde se dijo que el trono y el reino davídicos pertenecían a Dios.

4. Un hijo de Dios. David podía llamar a Dios “mi padre” (Sal 89:26) porque cada descendiente de David quedaba ante Dios como hijo

5.Un contrato para la humanidad. David, exclama con un gozo incontenible: “¡y este es el contrato para toda la humanidad, oh Señor Dios!” (2S 7:19)

6.Un reino prometido. El mismo David reflexionó sobre esta promesa en 2S 23:5 y lo llamó un “pacto eterno”. El dijo: “Dios ha establecido mi casa; ha hecho conmigo un pacto eterno, bien reglamentado y seguro”.

7.El arca y el reino. Era el arca: 1) un testigo de esta presencia 2) una garantía de esta presencia 3) una promesa o prenda de su presencia 4) un domicilio de la deidad 5) idéntica con yahvé 6) Una extensión y representación de su presencia.

 8.Los salmos reales y el reino. Los salmos reales están llenos de la ideología de la dinastía davídica. Uno de los salmos más citado en el NT es el salmo real 110.

 9.La sucesión narrada y el reino. Aunque el ungido cayó en la trampa de su lascivia, la garantía de Dios todavía lo sostuvo.

 VI. VIDA EN LA PROMESA: Era sapiencial.

En los últimos cuarenta años, la investigación de la literatura sapiencial versó en la relación de los escritos sapienciales de Israel y sus vecinos egipcios y mesopotámicos.

 A. Temor de Dios: La palabra normativa de Dios a todo Israel: temor de Dios, el cual produce obediencia a través de la confianza en la promesa de Dios (Gn 22).

 B. Vida en el Señor: Como Israel recibió la gracia y redención de Dios, se instó al pueblo a “observar” y a “hacer” todos los nuevos mandamientos del Señor “para que vivas” (Dt 8:1).

 C. Integración de la vida y verdad en el Señor: Sólo cuando uno viene al temor de Dios empieza a percibir la unidad de verdad, conocimiento y vida (Ec 7:14-8:14).

 D. Sabiduría procedente del Señor: La sabiduría tiene que encontrarse en Dios

E. Felicidad terrenal (Eudemonismo) y el Señor: La prosperidad y las bendiciones no se buscaban como fines en sí mismos.

 Hecho por: LEONARDO AGUDELO

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