La crucifixión de Cristo (7 palabras en la cruz)

Armando Saenz


La Vía Dolorosa. La tradición llama “Vía Dolorosa al recorrido de Jesús hasta el Calvario. La costumbre de los romanos con los condenados que iban a crucificar era hacerlos cargar al hombro su cruz y llevarlos a las calles más populosas de la ciudad, así atraían a la multitud para presenciar la ejecución, ya fuera por compasión o por curiosidad.

Después de haber sido azotado y golpeado, Jesús se encontraba tan débil que no pudo seguir cargando la pesada cruz. Los soldados obligaron a cargar la cruz a Simon, un viajero procedente de Cirene, localidad de Libia donde había una fuerte colonia judía, Simon era el padre de Alejandro y Rufo (Mar 15:21) dos creyentes bien conocidos mas tarde en la iglesia. A partir de estos datos deducimos que este extraño encuentro de Simon con Jesús tuvo como resultado su conversión. Es notorio que ningún discípulo estuviese presente para llevar la cruz. Lo tuvo que hacer un extraño.

Durante su trayectoria a el calvario había un grupo de mujeres que se lamentaban sobre El y el les dirigió unas palabras de abnegación. Aun en aquellos momentos en que se acercaba a la cruz, pensaba más en los demás que en si mismo, Por eso les dijo que tuvieses mas bien piedad de si mismas, porque vendrían días (el sitio y la destrucción de Jerusalén) en que se arrepentirían de haber tenido Hijos. Que significa la expresión “si en el árbol verde hacen esas cosas, ¿en el seco que no harán? (Lc 23:31). Si los romanos eran capaces de crucificar a un inocente ¿Cuánto mas castigara a la rebeldía de Jerusalén en el futuro?

Los soldados llevaron a Jesús y a dos delincuentes hasta el monte Gólgota, lugar ubicado probablemente en la parte occidental o corte de Jerusalén. En realidad, nadie sabe donde se hallaba solo se sabe que esta afuera de las puertas de la ciudad. Allí le ofrecieron al Señor algo de beber para mitigar sus dolores, pero él no quiso mitigarlos, sino apurar hasta las haces la copa que le presentaba el Padre (Mt 26:39; Sal.69:21).

Las seis horas de Jesús en la cruz (Mt 27:35-50; Mar, 15:24-37; Lc 23:33-46). Los cuatro evangelistas describen con sencillez la crucifixión de Jesucristo. Todo el tiempo nos da la impresión de que el Señor permaneció pasivo durante esa experiencia tan penosa “como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió la boca”. ¿Por qué los evangelistas no describen con más detalle el horrendo acto de crucifixión? Porque es el hecho y no los detalles lo que nos debe de interesar.

No sabemos si la cruz tenia forma de X o de T o si tenía los brazos cruzados, tal como aparece tradicionalmente en las pinturas. Es probable que tuviera la forma que la iglesia ha aceptado a lo largo de los siglos, con excepción de la altura. Por regla general, las cruces no eran tan altas. “En la cruz de Jesús, los pies de este no se elevaban mas allá de un metro del suelo, puesto que la vara del hisopo, no media mas de 45 centímetros de largo, pudo llegar hasta sus labios.”

Antes de clavar las manos y los pies del reo, los soldados le solían atar el torso, los brazos y las piernas con cuerdas. A menudo ponían una clavija grande en la cruz, entre las piernas del crucificado, para sostener el peso de su cuerpo, de manera que no se le desgarraran los tejidos de las manos, lo cual habría hecho que cayera al quitarle las cuerdas.

También clavaban al madero un rotulo con el nombre del reo y la causa de su ejecución. Solo Juan nos cuenta que fue Pilato mismo quien escribió el titulo. Este decía: “Jesús Nazareno, Rey de los Judíos” De esta manera se quiso mofar de los judíos, que lo habían presionado para que condenara a un nombre inocente. Sin embargo, aquel titulo era profético. Jesús es el único Mesías de los judíos. En que el letrero estuviera escrito en tres idiomas (Jn19:20) es una indicación de que su dominio seria universal.

Para los romanos, la crucifixión de Jesús no era más que la ejecución de un criminal, como los otro dos crucificados. Lo trataron como un malhechor, llegando a hacer el acostumbrado reparto de sus vestidos entre los verdugos que lo ejecutaron. La crucifixión era la muerte más dolorosa que podía tener una persona. Algunos crucificados tardaban hasta cuatro días en morir. Al dolor y a la angustia de Jesús se sumaron los vituperios y escarnios que le dirigían la gente que lo observaba (Sal.22). Las palabras irónicas de los principales sacerdotes, “a otros salvo, así mismo no se puede salvar” encierran una gran verdad: El debía morir para que los demás viviésemos. Los que dijeron aquellas palabras ignoraban que el Siervo de Jehova estaba dando su vida “en rescate por muchos”.

El Señor colgó de la cruz durante 6 horas antes de morir. “Era la hora tercera cuando lo crucificaron (Mrc. 15:25) y expiro cerca de la hora novena (Mt. 27:46-50). Los judíos dividían el día encuadro partes iguales, y las horas se contaban desde el amanecer, así como la noche estaba dividida en cuatro vigilias. Cristo fue crucificado a las nueva de la mañana, a mediodía (la hora sexta) surgieron las tinieblas y el entrego su espíritu a las tres de la tarde.

 

Las siete palabras

Las 7 palabras, las 7 veces que Jesús hablo mientras estaba en la cruz, tienen gran significado. Incluiremos aquí lo que recoge Juan en su cuarto evangelio:

  1. Las palabras de perdón: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen. Estas fueron las primeras palabras en la cruz, fueron en plegaria para pedir perdón por sus verdugos, y posiblemente por sus enemigos Judíos, que no se daban cuenta de la enormidad de su crimen. (Lc. 23:34).
  2. Las palabras de esperanza (Lc. 27:43) De cierto te digo que hoy estarás conmigo ala en el paraíso. Estas palabras de Jesús al ladrón arrepentido nos enseña que la salvación no depende de las buenas obras ni de los sacramentos. El ladrón nunca se había bautizado, ni había tomado la cena del Señor. Había llevado la mala vida de los bandidos, pero ahora demostraba arrepentimiento, reconociendo que el castigo que sufriera merecido, mientras que Jesús era inocente. También se destaco por su fe, al reconocer que aquel galileo moribundo era el Rey divino, el Salvador. Su ruego fue: Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. El creía que Cristo vendría a reinar en algún momento, y que lo podía llevar al cielo. No sabemos como había nacido esa fe así, pero es Ovio que fue salvo por arrepentimiento al depositar su confianza en Jesucristo. En el momento de la muerte, el alma del creyente va directamente al cielo. Hoy estarás conmigo allá en el paraíso.
  3. Las palabras de provisión: “Mujer, he ahí tu hijo… He ahí tu madre (Jn 19:26-27). Juan, el discípulo y María, la madre de Jesús, se habían acercado a la cruz. En lugar de pensar solo en sus propios padecimientos, el Señor quiso cumplir en ese momento una obligación filial: confiar a su madre a los cuidados de Juan, el cual sustentaría como un verdadero hijo.
  4. El grito de desolación Dios mío Dios mío ¿Por qué me has desamparado? En estos momentos, Jesús entro plenamente dentro de la angustia predicha por el salmista David a través de sus propios padecimientos (Sal 22:1). Esta es las primeras palabras pronunciada por Jesús después de caer las tinieblas sobre la tierra, poco antes de su muerte. En medio de la oscuridad se oyó el angustioso grito del crucificado. ¿Acaso habían envuelto también su alma aquellas densas tinieblas? Pensaba que el padre lo había abandonado en manos de los hombres y le ha retirado su amor. Estar separado de Dios es la gran consecuencia del pecado; es el castigo más horrible del infierno pena de eterna perdición, excluido de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (1Tesalonisenses 1:9). ¿Abandono realmente a su hijo? No puesto que Dios estaba con su hijo reconciliando a el mundo consigo (2Co. 5:19). Sin embargo, parece como si en estos momentos hubiera cortado su comunión con El y se hubiera ocultado, por lo que Jesús se sintió abandonado. Experimento el castigo del correspondiente a los pecados del mundo.
  5. Las palabras de angustia física: (Jn 19:28). Tengo sed. Este grito dio forma a la más terrible de las expresiones del sufrimiento físico, pero hizo más: Cumplió la inspirada profecía que había predicho los sufrimientos del Mesías.
  6. Las palabras de triunfo: Consumado es (Jn 19:30). ¿Qué quedaba consumado? Todos los padecimientos por nuestros pecados, toda la obra de la redención, toda su misión terrenal. No estaba hablando como mártir sino como un triunfador que ya podía decir. “He acabado con la obra que me diste (Jn 10:17,18).
  7. Las palabras de confianza: Padre en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc. 23:46). Después de comprender que su obra había quedado consumada, y que producía gloriosos frutos de salvación, el Hijo encomendó su espíritu a el Padre, mostrando una confianza total en su inmenso amor. El hecho de que clamara a gran voz indica que todavía tenía fuerzas, y que se entregaba voluntariamente su vida.

Los 3 fenómenos que ocurrieron durante la agonía y muerte del Salvador (Mt 27:45, 51-56; Mc. 15:38-41; Lc. 23:45,47-49). a) En las últimas 3 horas todo estuvo en tinieblas, b) El velo del templo se rasgo de arriba a bajo, c) Y tembló la tierra.

  1. Las tinieblas. No existe ninguna teoría científica para explicar aquellas tinieblas en pleno día que duraron 3 horas. La pascua se celebraba en luna llena no había posibilidades de eclipse, Dios oscureció el sol de manera milagrosa. Que significan Juicio y van junto en las Escrituras, el juicio no tendría lugar en un día lejano sino en los momentos de tinieblas sobre la misma cruz y en la persona del Señor.
  2. La rotura del velo. Al morir Jesús, se rasgo en dos las gruesas cortinas del templo que separaba el lugar Santísimo y el lugar Santo, simbolizaba la presencia de Dios, que significa la rotura del velo, que gracias a la cruz había desaparecido la barrera (el pecado) que se imponía entre Dios y el hombre, ya no ocultaba los mortales del lugar santísimo y el trono de misericordia, se rasgo de arriba abajo esto significa que fue Dios quien lo hizo. Jesús abrió un camino nuevo y vivo hacia Dios que aun sigue abierto. Ahora todos los creyentes libre acceso a Dios mediante la obra expiatoria de Jesucristo. La rotura del velo señala el fin del antiguo sistema de reconciliación con Dios. Ya no serviría de nada el Templo, el sacerdocio, los sacrificios, y los ritos del judaísmo, todos los creyentes fuimos hechos sacerdotes, para acercarnos a el trono de gracia.
  3. El Terremoto y la resurrección de algunos santos. La tierra se estremeció, se partieron las rocas y se abrieron algunas tumbas, que significa es la aprobación de Dios a el Mesías crucificado y de su ira contra los perseguidores, la resurrección de algunos creyentes habla de la victoria de Cristo sobre la muerte, por medio de la cruz, Jesús quito el aguijón de la muerte, esa resurrección limitada fue como un anticipo de la resurrección general; evidencia y garantía divina de que el poder de la muerte había quedado quebrantado. Aquellas personas piadosas que habian muerto salieron de sus tumbas después de la resurrección de Cristo (Mt 27:53). No se habrían podido levantar de los muertos antes que resucitara el Señor, porque el fue las primicias de los que duermen (1Co.15:20), Esto fue una confirmación de que el había resucitado.

Bibliografía

Se Hizo Hombre (la fascinante historia del Dios Hombre como se relata en los Evangelios Sinópticos.)

Autor Pablo Hoff

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