La humildad

LA ENSEÑANZA DE JESUS ACERCA DE LA HUMILDAD

Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos. Pobre significa que alguien es tan pobre que tiene que mendigar, es alguien que está totalmente sin ningún medio de sostén.

El reino de Dios pertenece a los que están espiritualmente destruidos. Los que vienen a Cristo por salvación son personas que se dan cuenta de su bancarrota espiritual. Reconocen que no tienen ningún mérito personal. El reino de Dios pertenece a todo aquel, que se da cuenta que no puede ni levantar los ojos al cielo, y pide misericordia a Dios sea propicio.

Los que pueden tener esa seguridad de su salvación son aquellos  que humildemente se han abandonado a la misericordia de Dios, fueron limpiados de sus pecados.

Si lloramos continuamente por el pecado seremos continuamente consolados. La pobreza de espíritu nos lleva a alejarnos de nuestro orgullo pecaminoso y a llorar debido a nuestras injusticias.

 SER MANSO

Ser manso significa ser suave, tierno; es una medicina relajante o una brisa suave. Define una actitud humilde, sumisa, tranquila y compasiva. La mansedumbre ha sido la voluntad de Dios para su pueblo. Job dice que Dios pone a los humildes en altura, y a los enlutados levanta  a seguridad. Números dice que Moisés era manso más que todos los hombres que había sobre la tierra. David el hombre conforme el corazón de Dios, escribió que el Señor. Encaminara a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.

El cristiano manso no se defiende así mismo y por lo tanto no le preocupan los insultos, las pérdidas materiales ni aun el daño personal.  El cristiano sabe que así mismo no merece defensa y que al fin no vale la pena pelear por todas sus posesiones.

 HAMBRE Y SED ESPIRITUAL

Cuando alguien muere a su ego, llora por su pecaminosidad, y rinde su poder al control de Dios; recibirá un fuerte deseo por la justicia y  un anhelo intenso por más de  los que Dios tiene.

Cualquier característica piadosa que se manifiesta en el cristiano es obra del Señor, no de su propia ingeniosidad.

Pablo dice, me gloriare más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Dios le enseño a Pablo que cuando no tenía nada, entonces era más útil en el ministerio. El apóstol llegó  a comprender que el poder espiritual está directamente relacionado con la humildad y la bancarrota espiritual. Pablo aprendió abrasar la adversidad, las falsas acusaciones, las críticas maliciosas, los ataques a su carácter, esas son las mismas cosas que con frecuencia tenemos que hacer si queremos exhibir una genuina actitud de humidad.

 SEÑALES DE LA PERSONA HUMILDE

Pablo dijo: Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humidad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

La primera señal básica de la persona humilde es que ve a su propio pecado como peor que el del otro. Cuando son nuestros pecados los que más nos entristecen, son los que más deseamos evitar.

Otra señal es que no es egocéntrica; están más preocupados con la vida de otros, incluyendo sus actividades, sus éxitos, sus fracasos, sus bendiciones y desilusiones, su prosperidad o pobreza, sus propios intereses y logros son secundarios, cuando se compara con las necesidades de otros.

 LA NATURALEZA DESINTERESADA DEL AMOR

Jesús después que les hubo lavado los pies tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: si yo que soy el maestro he lavado vuestros pies, Vosotros también deben lavarse los pies los unos a los otros. El siervo no es mayor que su Señor, ni el enviado es mayor que el que lo envió. Parece que ninguno de ellos tenía la más mínima sensibilidad, de lo que Jesús estaba a punto de sufrir. Jesús amó a los suyos que estaban en el mundo y los amó hasta el fin. El amor de Cristo hacia los suyos era incondicional, amó a sus discípulos hasta lo sumo, incluso cuando exhibieron a la más terrible indiferencia hacia Él.

En el oriente medio era costumbre por necesidad lavar  los pies antes de comer. La tarea de hacerlo era de los esclavos que pertenecían al nivel más bajo; de modo que no era un trabajo agradable. La habitación en Jerusalén que Jesús y sus discípulos habían conseguido para celebrar la pascua, no tenía un esclavo disponible y ninguno de los discípulos se ofreció como voluntario. Al parecer ninguno quería humillarse. Cristo humildemente tomo la iniciativa y comenzó hacer lo que ninguno se atrevió. Los discípulos observaban al rey de gloria realizar una de las tareas más desagradables. Eso era una lección objetiva con respecto a cómo funciona el amor.  Ese amor pronto iría más allá de lavar los pies pues el amó hasta lo sumo y el acto supremo de amor fue su muerte en la cruz. Debemos seguir el modelo de Jesús y amar como el amó. En nuestros días quizá más que en cualquier otro periodo de la historia. Las personas están toralmente centradas en sus propias necesidades y deseos, siempre hablando acerca del amor, pero sin entender nada de su verdadero significado. El desafío para los creyentes es como brillar el verdadero amor en medio de una cultura llena de tinieblas.

Jesús dijo en esto conocerán que son mis discípulos si se aman unos a otros. Los miembros del cuerpo de Cristo tienen que demostrar el amor que Él les ha manifestado.

dreamstime_xl_15755869

 Daisy Ortiz

188 total views, 2 views today

One Reply to “La humildad”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.