LAS SECTAS DEL JUDAISMO

El cambio de las condiciones durante y después del cautiverio y las luchas internas a las que se hizo referencia en el punto relativo a los Macabeos, originaron y desarrollaron varias sectas dentro del judaísmo que desempeñaron un papel generalmente antagónico, pero que no por ello deja de ser importante, durante el ministerio de Jesucristo y los primeros años de la Iglesia.

1D. LOS FARISEOS

OLYMPUS DIGITAL CAMERASu nombre proviene del vocablo hebreo “perusim” que denotaba separación debido al separatismo que los caracterizaba. Su origen probablemente se remonta a los “Jasideos o Hassidim” (devotos), partido que luchó al lado de los Macabeos por la libertad religiosa. Quizá derivaron del grupo de escribas utilizados por los Jasideos. Eran el partido del pueblo, que no gozaba de las ventajas materiales acarreadas por el régimen romano y el helenismo. Para ellos lo importante era asegurarse de cumplir la Ley aún en los momentos difíciles. Su doctrina era la más ortodoxa y aceptaban todos los libros del Antiguo Testamento como inspirados por Dios. Creían en la inmortalidad del alma, la resurrección del cuerpo y en la existencia de ángeles y espíritus. Promovían la religión de la sinagoga y daban mucha (demasiada) importancia a la tradición oral (La inmensa mayoría de los escribas eran fariseos y los términos eran casi sinónimos). Jesucristo les reprochó este último aspecto (Mr. 7:9, 13) y junto con Juan el Bautista denunció su insinceridad y excesiva religiosidad, pero debemos cuidarnos de no exagerar la oposición de Jesús y los primeros cristianos al partido de los fariseos. De hecho, casi todos ellos estaban más cerca de los fariseos que de los saduceos. La razón por la que Jesús les critica no es entonces que hayan sido malos judíos, sino que en su afán de cumplir la Ley al pie de la letra se olvidaban a veces de los seres humanos para quienes la Ley fue dada. Varias veces Jesús sostuvo contactos amigables con ellos (Mr. 12:28-34; Lc. 7:36; Lc. 13:31; 14:1; 18:18) y algunos creyeron en él como Nicodemo (Jn. 3:1; 7:50) y Saulo de Tarso (Sn. Pablo) (Hc. 26:5; Fil. 3:5). Gamaliel, maestro de Pablo (Hc. 22:3), fue uno de los fariseos más nobles e intervino con un razonable consejo en el concilio convocado contra los Apóstoles y salvó a éstos de la muerte (Hc. 5:34-42). Fue la única secta del judaísmo que sobrevivió a la destrucción del Templo en 70 d.C. y dieron origen al judaísmo rabínico de nuestros días.

2D. LOS SADUCEOS

Era el partido sacerdotal y aristocrático del judaísmo. Sus doctrinas fueron opuestas a las de los fariseos. Se cree que su nombre proviene del Sumo Sacerdote Sadoc, contemporáneo del rey David, cuyos descendientes eran considerados como la línea pura del sacerdocio hasta la rebelión de los Macabeos. No se puede establecer a ciencia cierta su origen, pero para la época de los Macabeos ya constituían un grupo definido, con las mismas características de los saduceos nombrados en el Nuevo Testamento. La mayoría de los sacerdotes de los primeros siglos (a.C. y d.C.) pertenecían a esta secta aunque no todos los saduceos eran sacerdotes. Aceptaban sólo el Pentateuco como inspirado por Dios y esto, unido al hecho de ser sacerdotes, fue la causa de que su interpretación de la Ley girara alrededor de la ley ritual y del mantenimiento del culto en el Templo. En oposición a los fariseos, su doctrina negaba la inmortalidad del alma, la resurrección de los muertos y la existencia de ángeles y demonios (Mr. 12:18, 26; Hc. 23:8). Su oposición a Jesús, a diferencia de los fariseos, fue más por motivos políticos que religiosos y es más pronunciada hacia el final de su ministerio, cuando su popularidad parecía amenazar la paz de Jerusalén y derrotar el orden social y político existente que los favorecía ampliamente. Jesucristo los acusó de “ignorar las Escrituras y el poder de Dios” (Mr. 12:24). La mayoría

del pueblo común los odiaba porque colaboraban con los romanos y sus reyes títeres, porque introdujeron y permitieron algunas costumbres paganas y porque se comportaban entre el pueblo con arrogancia. Controlaban el Sanedrín hasta mediados del siglo I d.C., pero una vez les fue arrebatado el poder secular por los zelotes primero y luego por los romanos que destruyeron el Templo, perdieron su razón de ser y desaparecieron. A pesar de todo parece que algunos se convirtieron (Hc. 6:7).

3C. LOS ZELOTES

Palabra proveniente del griego que significaba “celoso”. La voz hebrea o aramea “cananita” tenía el mismo significado. Este era un movimiento

subversivo de corte político-religioso cuyo origen parece ser la insurrección de Judas el Galileo contra los romanos en el año 6 d.C. (Hc.5:37). A pesar de haber sido sofocada esta insurrección, los zelotes se constituyeron a partir de este momento, en una especie de “ala extremista”

de los fariseos, siempre dispuestos a recurrir a las armas antes que pagar tributo. El término sicario tiene su origen en esta secta. Los sicarios eran zelotes que mataban silenciosamente con una “sica” (latín: puñal corto y curvo, compárese Hc. 21:38). En síntesis, eran los guerrilleros de la época.

Simón, uno de los 12 Apóstoles había sido zelote (Lc. 6:15. Hc. 1:13, Mt. 10:4, Mr. 3:18). Este movimiento desempeñó un papel protagónico en la

rebelión del 66 d.C. que culminó con la destrucción de Jerusalén.

4C. LOS ESENIOS

La Biblia no hace referencia a esta secta, pero fuentes históricas confiables como Josefo, Filón y Plinio el Mayor nos han dejado evidencias de la existencia de esta comunidad que ha tomado gran importancia en nuestro siglo debido al descubrimiento de Los Rollos del Mar Muerto en las cuevas de Qumrán, hallazgo cuya autoría se ha atribuido a este grupo. Florecieron cerca del 150 a.C. hasta el 70 d.C. Su origen, como el de los fariseos, se remonta a la época de los Macabeos en la cual triunfó el separatismo (observancia estricta de la Ley mosaica). Algunos estudiosos sostienen que eran una corriente disidente de los fariseos que se separó de ellos por su laxitud. Eran extremadamente lega-listas y con una marcada inclinación ascética.

Vivían en comunidades apartadas, generalmente en el desierto de Judea; hacían votos de pobreza y de castidad y se dedicaban a la agricultura y las artes manuales, pero especialmente al estudio y transcripción de las Escrituras. Practicaban los ritos de purificación mosaicos para garantizar su pureza ritual. Los caracterizaba su énfasis apocalíptico y se consideraban a sí mismos como el pueblo escatológico de Dios. Extremadamente escrupulosos, creían que su cumplimiento de la Ley traería la intervención divina en la forma del Mesías, que pondría fin al mundo. A raíz de los descubrimientos de Qumrán, ha tomado fuerza la teoría de que Juan el Bautista era Esenio por su vida ascética (Mt. 3:4, Mr. 1:6) característica del hombre del desierto, pero, aunque es posible que él tuviera conocimiento de esta comunidad, su ministerio y bautismo tienen una originalidad y creatividad propias.

5D. LOS HERODIANOS

Nombrados en los evangelios (Mt. 22:16; Mr. 3:6; 12:13), no se sabe con certeza acerca de su carácter y doctrina. Se supone que se trataba de un movimiento político judío que simpatizaba especialmente con la casa de Herodes (Antipas) por encima de los procuradores romanos, quizá con la esperanza del restablecimiento del reino davídico.

Clases dictadas en Casa Sobre la Roca, Colombia.

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