Leyes Matrimoniales

 ¿Qué es un límite?

 Un límite es un lindero. Denota el principio y el fin de algo. Los límites nos ayudan a determinar quién es responsable de que cada persona en el matrimonio tiene que tomar responsabilidad por sus sentimientos, actitudes, comportamientos, decisiones, límites, deseos, pensamientos, valores, talentos y amor.

 La primera ley: La siembra y la cosecha. Esto explica que nuestras acciones tienen consecuencias. Por lo tanto si un cónyuge hace algo mal tiene que pagar las consecuencias él mismo no el cónyuge que no hizo nada, esta acción busca que el agresor asuma responsabilidad y se dé cuenta que lo hizo mal.

 Segunda ley:   La responsabilidad; somos responsables hacia la otra persona, pero no por la otra persona. Gálatas 6:2,5. Esto quiere decir que los cónyuges se pueden ayudar con las cargas pero al final cada quien tiene que encargarse de sus responsabilidades.

Tercera ley:  El poder. Es muy importante dentro del matrimonio saber dónde tenemos poder y dónde no lo tenemos, por ejemplo no tenemos poder para cambiar a otra persona, pero si podemos influenciarla, todos tenemos límite pero los limites no se pueden usar para controlar al otro cónyuge.

Cuando usamos el control para dominar a la otra persona la estamos manipulando y la acción del otro cónyuge deja de ser su acción propia sino la impuesta, deja de ser El mismo para convertirse en un autómata. El matrimonio armonioso se fundamenta en el respeto y el amor mutuo no en usar el poder para dominar.

 Cuarta ley: El Respeto. A los seres humanos nos gusta que nos respeten, nos molesta en gran manera cuando sentimos o vemos que alguien nos falta el respeto, pero ¿respetamos nosotros a los demás? Si nos gusta que nuestro cónyuge respete nuestros límites es muy saludable que nosotros aprendamos a respetar los suyos. Como dijera el profesor Benito Juárez, cito “el respeto al derecho ajeno es la paz” fin de la cita.

 Quinta ley: La motivación. Tenemos libertad de Dios para decir si y no. Si no queremos hacer algo no lo podemos hacer solo por miedo al otro cónyuge, pues, esto trae rencor y frustración. Debemos de ser libres para elegir sabiendo que somos responsables de nuestra elección.

 Sexta ley: La evaluación. En muchos matrimonios no se ponen límites por miedo a herir al cónyuge, pero el dolor no es del todo malo a veces, el dolor nos ayuda a crecer y madurar reconociendo nuestros errores, Dios al que ama castiga y azota al que recibe por hijo, el dolor, las cosas menos buenas en esta vida nos fortalecen, nos maduran, nos preparan para enfrentar la vida más adelante.

 Séptima ley: Ser proactivo. No existe un matrimonio que no haya enfrentado problemas o no los vaya a enfrentar, para sacar provecho de ellos tenemos que ser proactivos, las personas proactivas son la que solucionan los problemas matrimoniales basados en el amor y los valores que poseen como personas. Existen matrimonios que solo saben reaccionar cuando llegan los problemas: gritan, se quejan, se ofenden y el problema permanece igual, los reactivos no se confrontan ellos confrontan al problema.

 Octava ley: La Envidia. La envidia no mata pero mortifica. Los envidiosos son las personas que viven enfocados en la felicidad de otros. Viven deseando lo que tienen las demás personas, no establecen límites en su matrimonio, no toman la felicidad de los demás como ejemplo para trabajar su matrimonio, sufren deseando lo que otros tienen no sabiendo que ellos pueden lograr ser mejores o igual que ellos en felicidad; la gracia y el amor de Dios no es para algunos, es para todos.

 Novena ley: La actividad. Los problemas no se resuelven solos, la pasividad a destruido a muchas familias, las personas que toman iniciativa para resolver los problemas, son los que disfrutan de la vida matrimonial y maduran en El. Aunque cometen muchos errores, es de sabios aprender de ellos, hebreos 5:14. La actividad es similar a ser proactivo, la diferencia está en que ser activo es tomar la inactividad de resolver los problemas y no esperar que el otro cónyuge lo haga y ser proactivo es tomar decisiones basadas en valores frente a reacciones emocionales.

 Décima ley: La Exposición. Siempre será bueno comunicar los límites en el matrimonio, está exposición nos ayudará a que el otro cónyuge me conozca de mejor forma, los límites que no se comunican no funcionan. Esta ley ayudará a que el matrimonio se adapte a los principios de Dios y vayan afinando cada día más y mejor.

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 Por: Ignacio Torres      

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