“Nociones Básicas de la Capellanía”

Ensayo realizado por Luisa Raquel Toro Montaña.


Aunque la capellanía es un llamamiento ministerial muy antiguo, sin embargo, la figura del capellán emerge en la actualidad como solución  de servicio y atención a las necesidades espirituales y emocionales de los seres humanos, sin que implique que éstos se encuentren dentro de un entorno congregacional, ya sea de una iglesia o denominación. Muy por el contrario, el capellán desarrollará su misión y su llamado de servicio, fuera de la congregación. A él le corresponde levantarse, salir de su medio y desplazarse a los lugares, centros, entidades gubernamentales, públicas o privadas, todo tipo de ente comunitario donde pueda ejercer esta labor de servicio y ayuda social.

Cómo todo servicio que prestamos en el Nombre del Señor Jesucristo, nos conduce, de un privilegio, al satisfactorio compromiso que demanda dedicación, sabiduría, y paciencia en desarrollar los procesos de restauración de la vida espiritual, emocional y de salud mental de nuestros ayudados, hasta lograr llevarlos a feliz término de unidad en Cristo.

La capellanía lograr convertirse en el brazo aliado de las Iglesias locales, pudiendo de esta manera expandir el Evangelio, a través de siervos voluntarios, dentro de cárceles, hospitales, institutos geriátricos, orfanatos, entes colegiados, instituciones para la rehabilitación, entidades militares, de policía, defensa civil, bomberos y otros similares. Ampliando así, vigorosamente, el radio de acción de los hijos de Dios.

Aunque la prioridad al desarrollar este ministerio, son las personas necesitadas, dentro de cualquiera de los lugares anteriormente mencionados, el fin primordial es ministrar el amor de Dios, y por medio de este amor, revelar a las personas que Jesucristo, es el Salvador, el Restaurador y la respuesta que cubre toda problemática y necesidad de los seres humanos. Entonces, el Capellán se convierte en un verdadero embajador de Dios en la tierra.

Múltiples son las facetas de este Ministerio desarrollado por los Capellanes, entre ellas, vale la pena destacar la labor de Consejería. La Consejería no es una labor limitada solamente al Ministerio Pastoral. Los siervos genuinos, deben ser debidamente equipados y adoctrinados para poder desempeñar una Consejería Bíblica, correcta a los ojos de Dios y adecuada a las circunstancias de quien se beneficia de esta consejería.

De hecho, la consejería ha sido dada por Dios para solucionar los problemas de las personas, por consiguiente, el Capellán debe desarrollar una mentalidad bíblica para poder aplicar el razonamiento bíblico a todas las circunstancias, situaciones y problemas de sus aconsejados. Su propósito específico consiste en ayudar a las personas a enfrentar su presente, guiándoles a descubrir las causas de sus problemas, las subsiguientes consecuencias, que arrojan como resultado las situaciones que están viviendo, para luego, aplicar los principios bíblicos a fin de corregir dichas causas, que son, generalmente, la raíz del problema.

El Capellán, aún con la más sana intención de ayudar a las personas, no puede perder de vista, que la Palabra de Dios es su absoluta autoridad en consejería. La Escritura es suficiente para enfrentar todos los aspectos de la vida, los sucesos y comportamientos de la humanidad. Y obviamente, el Señor Jesucristo es el punto central, toda consejería, restauración o sanidad interior, gira en torno a Él. Él es el modelo ejemplar, nuestro maravilloso Consejero Admirable.

El Capellán debe tener también un claro sentido de autoridad, tanto la autoridad y reglamentación a la que él tiene que someterse, como la que imparte, puesto que es portador de la autoritativa Palabra de Dios. Los debidos protocolos establecidos por cada institución en la que vaya a desarrollar su Ministerio, deben ser acatados sin excusa alguna, del buen desempeño en esa área, encontrará siempre puertas abiertas, y aún si fuera un lugar poco amable, al cumplir con toda la normatividad, las puertas le serán siempre abiertas.

Trabajar siempre dentro del marco legal y reglamentario. Las personas que han sido víctimas de abuso o desventaja social, necesitan el respaldo de las autoridades, jamás deben obviarse estos recursos, muy por el contrario, podemos ser una guía, un enlace, hacia la institución o autoridad idónea para intervenir en dicha situación.

Antes que nada, el Capellán es un siervo imparcial, su ayuda no puede limitarse solamente a un sector de creencias, raza, o cualquier otro similar. Su atención está enfocada a las personas necesitadas en general; aunque si podría, determinar el renglón específico en el que se va a desenvolver, quizá, niños; o tal vez, adolescentes; personas desplazadas o discapacitados, en fin; como también sería sano determinar el género del grupo que va a ayudar, ya sea hombres o mujeres.

 

 

 

248 total views, 2 views today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.