Parábolas de Jesús

Los misterios del reino de Dios revelados a través de las historias que Jesús contó

Es sorprendente la manera de enseñanza del Señor Jesús, algo diferente en aquellos tiempos. Cautivaba, atraía, llevaba a la reflexión, perturbaba, involucraba todas las edades. Ante una necesidad marcada por los altos mandos, religioso, político-social, la gente acudía a refrescarse y satisfacer sus necesidades.

El método de enseñanza por medio de parábolas tuvo su auge en Jesús, ante la dureza de los corazones, a la aceptación de sus enseñanzas. Fueron los fariseos, escribas, saduceos los que provocaron que Jesús cambiara su metodología para declarar las verdades divinas. A partir de ahí, los que querían oír Jesús les aclaraba las parábolas y los de duro corazón eran oscuras.

Las parábolas de Jesús revelaban misterios divinos a mentes sencillas, mensajes profundos en comparación con asuntos seculares, comunes, hacían su fácil entendimiento para los que tenían oídos para oír. Los métodos que Jesús utilizo para sus mensajes en la actualidad parecen “obsoletos”.

En relación a lo dicho anteriormente, surgen “nuevas ideas” para exponer el mensaje de manera mas atractiva, llamativa, que no refleje religiosidad. Esto lleva a cambiar los nombres de los templos de inicio, a nombres que no lleven lenguaje bíblico. En la exposición de la palabra ya no son bases doctrinales, sino historias bíblicas, se cambia a relatos dominicales las bases bíblicas y fundamentos de la iglesia.

Personalmente la palabra de Dios no necesita ayuda, no necesita de un método mas, la palabra contiene su propio método, solo resta compartirla, de manera sencilla, simple, el Espíritu Santo provoca ese efecto necesario en los corazones.

El Espíritu Santo nos da iluminación para entender su palabra revelada como él quiere, estoy seguro que no se ha dicho todo aún, acerca de las parábolas, creo que aun hay verdades ocultas en las parábolas de Jesús que no han sido entendidas y/o descubiertas. Nos resta continuar estudiándolas guiados por su Espíritu.

Aun en nuestros días el “efecto parábola” esta latente, las verdades bíblicas son escondidas a aquellos duros de corazón y para los dispuestos a oír son descubiertas. Las parábolas de Jesús fueron piedra angular de su ministerio. Si consideramos su definición del griego que representa “colocar una cosa al lado de otra para su comparación”, tuvo que ser sencilla la comprensión de sus mensajes.

Lo importante en cada una de ellas es la idea central por el cual fue ducha, los detalles alrededor no toman importancia ni mucho menos enseñanza base doctrinal. Fueron relatos ficticios con personajes, lugares, cosas reales.

En la recta final de su segundo año ministerial, Jesús cambia su método de enseñanza clara a un método con parábolas. Esto ocurre en los lugares de Galilea, ante los fariseos contendiendo por la ley de guardar el sábado. Paso de ser un descanso y agradable a ser gravoso, pesado guardar esta ley. Tenia que hacerse según los estándares de los mismos lideres religiosos.

Las críticas y blasfemias a lo que él hacia y decía, llevo al Maestro a hablar en parábolas. Le daban crédito al diablo de los hechos de Jesús, blasfemaban, rechazaban su mensaje. Llego a tal grado la respuesta de aquellos líderes religiosos que Jesús lo considero imperdonable. A raíz de esto Jesús oculta públicamente esas verdades. Inicia con la parábola del sembrador. Una enseñanza acerca de los corazones al recibir la palabra de Dios. Los cuatro terrenos mencionados reciben la palabra, las acciones seguidas hacen la diferencia de cada uno de ellos.

La semilla considerada como la palabra de Dios, cae en terreno duro, otra entre rocas, otra entre espinos y la última en buena tierra. Lo interesante que cada uno de ellos reciben la misma clase de semilla, las condiciones para retenerla es distinto.

En el primer caso las condiciones es propicia como el ultimo caso, la diferencia es que esta tierra esta dura, no ha sido arada, ha sido pisoteada por los transeúntes, por los animales. También están los que recibieron la palabra superficialmente, entre las piedras, contienen poca tierra. Son los que responden rápidamente, pero superficial, temporal.

La semilla que cayo entre espinos, pareciera que germinaría pero es ahogada por las malas plantas comparadas con los afanes, el amor al dinero, a lo material. Y finalmente hay semilla que cayo en buena tierra. Lo interesante aquí es que el sembrador espera tener cosecha de su trabajo, espera fruto. No ha salido por costumbre o por instinto, espera obtener algo de la semilla arrojada al campo. Este es un tema primordial a considerar en nuestras vidas como cristianos, ya que Dios espera que demos señales de fruto y que proveamos fruto.

La disposición del corazón es pasar de una tierra no labrada, dura, con espinos, a una tierra buena para la semilla. El efecto parábola germina cuando escuchamos diligentemente.

Jesús hablo en muchas parábolas acerca de su reino, ese gobierno espiritual en los corazones. Jesús a diferencia de sus discípulas le interesaba vivir como Rey en las vidas y no un gobierno terrenal, político contra la fortaleza romana.

Mencionó dos parábolas consecutivas para enseñar acerca del reino de Dios. La parábola del tesoro escondido, donde un hombre descubre ese tesoro y va vende todo lo que tiene y compra el terreno donde encontró ese tesoro.

En otra parábola llamada la perla de gran precio, el hombre anda buscando la perla, tiene conocimiento de lo que busca. Y también vende todo lo que tenia y la compra. El primero vende todo lo que tiene y compra todo el terreno y el segundo caso solo compra la perla. Hay ciertas similitudes en estas dos parábolas pero lo interesante es las acciones y efectos que surgen al verse ante un tesoro, ante una perla.

Esos efectos como cristianos surgen cuando estamos ante ese tesoro, ante esas verdades bíblicas y profundas. Personalmente cuando Dios en su gracia abre mis ojos ante una verdad y exhortación, hay gozo, deleite en dejar varias cosas que se necesitan cambiar, para ser parte de ese reino. El reino de Dios no tiene precio, lo podemos dejar todo por ello, perderlo todo por ello, creo que ese es el tipo de respuesta que necesita Dios. Todo su reino es de gran valor.

En otra parábola Jesús trae a la mesa una nueva manera de obrar, de tratar al prójimo. La gracia de Dios. En su soberanía el reparte, otorga de si misericordia, de su gracia a quien él quiere. Nosotros como cristianos somos la justicia de Dios, por su gracia. No como recompensa por obras buenas que hiciéramos cono por su gracia infinita, por su don perfecto.

En la parábola de la viña que Jesús presenta, enseña la gracia inagotable ante pecadores indignos de su gracia. No ensena leyes sobre salarios sino la bondad y justicia de Dios a los hombres. Dios nos da mucho mas de lo merecemos, por mas que hagamos por su reino, nunca será suficiente ante la justicia y su gracia.

El hombre de la viña salió a buscar a los trabajadores. Aun Dios sigue buscando trabajadores para su reino, él es quien busca y el que salva. La salvación inicia en Dios, no por los esfuerzos propios.

Entra un tema más personal, relacionado al amor a Dios y al prójimo, les presenta una parábola al cual hace mención de un hombre que fue robado y golpeado a tal grado de dejarlo casi muerto, menciona un sacerdote, un levita y un hombre de samaria. Esta parábola surge ante una conversación con un experto de la ley. Creo que Jesús introduce estos personajes ante el conocimiento de este intérprete.

Esta un hombre casi muerto, esta ante un sacerdote y ante un levita, de estos dos se espera que surgiera una ayuda presta e incondicional, pero la respuesta es nula. Posterior a ellos se presenta un samaritano, enemigo de los judíos, enemigo incluso del hombre herido que se deduce era judío.

Jesús lleva este relato hasta el punto de acorralar el pensamiento del intérprete a deducir quien es el prójimo al cual es necesario ayudar. El propósito de Jesús era ensenar que somos incapaces de producir algo que no inicie en Dios, no nos dio lecciones para ser altruistas o benévolos; esto vendría como consecuencia de.

Lo que le importaba al Maestro esa reconocer que necesitamos de Dios, que las oportunidades para amar a Dios se presentaran con situaciones menos afortunadas, con personas que no queremos encontrar, en lugares que no son de nuestro confort. En esos momentos se espera que nos desprendamos de nosotros mismos para manifestar ese amor de Dios, sin limites, sin conteo, sin cuestionar.

Jesús ensenó acerca de la justificación mediante una parábola que incluía a un fariseo y un publicano. El primero no reconocía su condición pecaminosa, solo reconocía que no necesitaba nada de Dios y que no era como los demás pecadores. El publicano en su condición pecaminosa, no se sentía digno ni de alzar las manos y la mirada al cielo (como lo hacia el publicano).

Cristo es nuestra justicia, cuando reconocemos y confesamos que somos pecadores recibimos esa justicia divina, estamos a cuentas con Dios. No son necesarias muchas palabras con el afán de convencerlo de la necesidad de perdón. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5.1.

La justicia esta claro que no es por la obediencia a la ley, sino por la fe; aunque los dos hombres de la parábola están en el templo porque necesitaban estar ahí, el concepto hacia Dios era diferente.

Dios nos exhorta a ser fieles mediante tres parábolas. La parábola de los dos siervos las diez vírgenes. La parábola de los talentos. Las similitudes de estas, representan estar firmes, fieles, esperar trabajando hasta que Jesús regrese por su iglesia. Este retorno es inminente, por lo tanto la espera debe ser inminente. Mucho mas ahora se debe llegar a la conclusión que Jesús esta a las puertas.

Esta trilogía de parábolas nos insta a estar preparados, listos, trabajando en la obra encomendada. El Señor premiará por la fidelidad primordialmente y no por las ganancias como en la parábola de los talentos donde destaca el elogio a los que fielmente trabajaron y no tanto a lo que produjeron. En la parábola de las diez vírgenes refleja la preparación, estar listos. En la parábola de los dos siervos nos lleva a vivir con fe para tener un buen comportamiento, un testimonio digno de nuestra vocación.

Jesús presenta otras parábolas distintas para enseñanzas que llevan ilación sobre el reino de Dios, como vivir en ese reino, como es ese reino. Mediante la parábola del mayordomo malo, Jesús entra al corazón del creyente, a vivir como hijos de luz, sabiamente, con inteligencia, buenos mayordomos ante las bendiciones que Dios nos da.

El mayordomo en esta parábola se previó de buenas relaciones ante un despido inminente de parte de su amo. Jesús nos llama a ser mejores mayordomos que de los que están sin él. Nos exhorta a ser prudentes, sagaces, celosos y consientes primordialmente para la vida eterna que el estar acumulando tesoros terrenales.

Si hay alguien que hablo acerca del cielo y el inferno es Jesús. Mediante la parábola del rico y Lázaro. EL rico, un hombre extremadamente rico fue al infierno y Lázaro, un mendigo extremadamente pobre fue al cielo. Jesús presenta las realidades del infierno y las realidades del cielo. El propósito no es ensenarnos como es uno u otro sino la realidad de los que no acepten la gracia salvadora. La realidad de una nula segunda oportunidad.

Jesús presenta otra parábola, la del juez injusto. Una mujer persistente en pedir justicia, un juez arto ante tanta insistencia le hace justicia. Jesús nos lleva a la oración persistente, a concluir si este juez injusto hico justicia a esta mujer, cuanto mas Dios lo hará con sus hijos. Jesús destaca la necesidad de orar y la necesidad de hacerlo continuamente.

Dios conoce todo de nosotros, no hay necesidad de decirle nada. La oración es un medio de comunicación íntima entre él y nosotros. Estoy seguro de ello, Dios quiere que estemos en comunión por medio de la oración. Al igual que en el huerto del Edén con Adam, Dios se deleitaba platicando con su máxima creación. Así Dios se deleita cuando oramos constantemente, y le externamos nuestras alabanzas, gratitudes y necesidades.

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