Psicología Pastoral


Psicología pastoral en una frase moderna, es resultado del impacto del desarrollo de la psicología en el siglo XX. Según Paul Johnson, significa simplemente «la aplicación de la psicología al trabajo pastoral.» Se trata, pues, de los estudios teóricos y clínicos del ministerio pastoral.

 La consejería pastoral cristiana tuvo sus inicios en la tradición judía. El rabí, como consejero comunal, facilitaba el que las personas pudieran solucionar sus situaciones de vida y manejar los conflictos y cambios cotidianos con sabiduría e integridad.

Los principales precursores de la psicología pastoral fueron Oskar Pfister (1873-1956), en Europa, y Antón Boisen en los Estados Unidos de América. El pastor Oskar Pfister fue doctor en filosofía y doctor en teología. Simultáneamente fue profesor del Seminario de su ciudad natal. Este pastor evangélico fue discípulo de Freud. Durante treinta años sostuvieron una frecuente correspondencia entre sí hasta la muerte de Freud en 1939.

El Dr. J. H. Van der Berg ha llamado a la psicología pastoral “una ciencia híbrida. Es híbrida porque es al mismo tiempo ciencia secular y ciencia teológica. Es psicología y es pastoral.

Para Bergsten: “La Psicología Pastoral es una expresión de la creciente convicción de que el mensaje cristiano debe referirse a la totalidad de la personalidad, si es que va a ser un mensaje redentor en el mundo moderno”.

 Según E. Thurneysen: “Para entrevistar al hombre en la Cura del Alma, hace falta en el preámbulo conocer al hombre. La Cura del Alma, se servirá pues de la Psicología como una ciencia auxiliar, que permita explicar la naturaleza interior del hombre y adquirir su conocimiento”.

Se dice que hubo un tiempo en que todo diálogo era imposible entre la fe cristiana y la psicología. Un religioso era considerado una persona que buscaba apoyo, porque era incapaz de sostenerse por sí mismo.

Los cristianos interpretan al Ser Supremo como un Dios Trino:   Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por lo tanto, todo estudio antropológico serio, realizado por cristianos, debe tener, a juicio, una perspectiva tridimensional: psico-neumo-somática.

Se compara al ser humano a un prisma trilateral. Tiene tres caras diferentes, una base y una culminación, pero una sola realidad. La parte superior del prisma corresponde a lo teológico, a la dimensión trascendente que está presente en todo ser humano y además, lo que la psicología ofrece a la teología, la labor teológica del pastor en el conocimiento del hombre para poder servirle en el nombre de Jesucristo y como lugar de encuentro de ambos extremos del prisma: La psicología pastoral. Se dice que la psicología pastoral, tiene como objetivo ayudar al hombre a ser más humano y mejor cristiano.

Cualquier conflicto puede ser solucionado, si nos movemos con el espíritu comprensivo y amoroso que corresponde a una comunidad de fe que actúa como comunidad terapéutica.

Los retos que ha tenido como ciencia la Psicología Pastoral.

Se puede decir que la ciencia es un regalo de Dios, sin embargo, tiene limitaciones. Debemos usarla, amarla, y filtrarla.                        

La ciencia se ha transformado para nuestra sociedad actual en una ideología y criterio de verdad indiscutible. Sin embargo, la ciencia no es objetiva «la realidad se nos ofrece solo como una posibilidad de objetividad entre paréntesis».

Se vale mencionar que la ciencia presupone «por la fe» la posibilidad de la existencia de una realidad externa positiva y objetiva. Newton, porque creía en un Dios creador de orden, pudo establecer leyes exactas como la de gravedad.

El conocimiento científico no puede hablar del amor,  o de cómo se vive la vida con sabiduría.

Proponemos, pues, la siguiente definición descriptiva: «La psicología pastoral es una rama de la psicología que estudia los procesos psicológicos inherentes a las situaciones pastorales».

La definición de cualquier disciplina psicológica debe incluir el sector específico al que se dirige y que, en el caso de la psicología pastoral, es la situación pastoral, que podemos definir como la relación interpersonal entre el agente pastoral y uno o varios sujetos pastorales, abierta a la presencia de la trascendencia.

Para poderse orientar más en concreto, conviene distinguir entre cuidado pastoral, diálogo y psicoterapia.

El cuidado pastoral es la acción pastoral  más amplia y consiste en el trabajo, más o menos estructurado, con los jóvenes, los esposos, los adultos, los grupos, etc. La psicoterapia pastoral es la acción pastoral más especializada. Se suele desarrollar normalmente en centros especializados y supone un conocimiento profesional de la psicología y de la psiquiatría. Pero se distingue de la psicoterapia general por su vínculo con la tradición cristiana.

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 Las relaciones entre Psicología y Religión no han sido siempre las mejores. Ha habido períodos tormentosos.  

Los psicólogos del tiempo de  Wilhelm Wundt mantuvieron un absoluto silencio con relación a la religión. La tormenta estalla con las posiciones antirreligiosas de Segismundo Freud y John B. Watson. Watson  consideró que la religión era una lapa y una enfermedad del hombre. El Dr. Erich Fromm afirma: “No existe nadie sin necesidad religiosa, la necesidad de tener un marco de orientación y un objeto de devoción”.

La psicología ofrece modelos teóricos o mapas acerca de cómo describir y entender la «realidad».

La Teología necesita de la Psicología como ciencia auxiliar para comprender al hombre. El hombre responde a la revelación objetiva de Dios, pero también siente dentro de sí mismo la necesidad de completamiento.

Hacia un nuevo paradigma en Psicología Pastoral                                        

A continuación indicamos cuatro pautas específicas a la manera de hipótesis normativas; las mismas definen una buena parte del contenido del nuevo diseño y deben considerarse como íntimamente relacionadas entre sí.

Primero, la psicología pastoral debe definirse en términos de los ministerios de la iglesia y de la teología práctica y pastoral. .

Segundo, por ser un aspecto de la pastoral de la iglesia y de la teología pastoral, la práctica y la teoría de la psicología pastoral al servicio de la iglesia y sus ministerios deben privilegiar sus fundamentos pastorales y bíblico-teológicos. Mencionamos la aplicación del llamado «modelo de Calcedonia» con sus tres rasgos formales:

Diferenciación: las disciplinas no deben confundirse o cambiarse en forma reduccionista, sino que debe preservarse la integridad única de cada cual.

Unidad: ambas disciplinas se consideran lado a lado, sin separación o división porque las dos presentan lecturas necesarias y complementarias de la situación humana.

Orden o asimetría: las disciplinas se relacionan en forma asimétrica, es decir con la prioridad conceptual de la teología sobre la psicología.

Tercero, la psicología pastoral ha de dar atención prioritaria a la formación, la transformación y la capacitación de la comunidad de fe.

Cuarto, la psicología pastoral ha de orientarse hacia la meta de promover el emerger humano a la luz de Jesucristo y el evangelio del reino. El aprendizaje transformador, el crecimiento y la maduración, la salud y la sanidad no son el fruto directo de nuestros esfuerzos sino que son dádivas divinas (1 Cor 3:5–11)

 

Por: Josué Almendarez González

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