Sermón Expositivo

Un sermón expositivo es aquel en el que se interpreta una porción más o menos extensa de la Escrituras en relación con un tema o un asunto. El grueso del material para el sermón se

toma directamente del pasaje y el bosquejo consiste en una serie de ideas progresivas centradas alrededor de aquella idea principal.

El mensaje expositivo proviene de una cantidad de versículos, en lugar de surgir de un solo versículo o de dos. El tema del pasaje debe siempre quedar presente en la mente a través de un sermón expositivo, debería haber en el bosquejo una serie

de ideas progresivas, todas ellas relacionadas con el tema. Tenemos que desarrollar el significado o interpretar las Escrituras, la clarificación de un pasaje de la Escritura debe tener como objetivo relacionar el pasado con el presente.

Principios Básicos Para la Preparación de Bosquejos Expositivos.

1) Todo pasaje bajo consideración debiera ser cuidadosamente estudiado para comprender su significado y para obtener el tema del texto.

2) Las palabras o frases significativas del texto pueden indicar o formar las divisiones principales del bosquejo.

3) El bosquejo puede ser sacado de la unidad expositiva en un orden diferente del que se halla en el texto.

4) Las verdades importantes sugeridas por el pasaje pueden formar las principales divisiones del bosquejo.

5) Se pueden unir dos o tres pasajes de mayor extensión, procedentes de varias partes de las Escrituras, para formar la base de un bosquejo expositivo.

6) Por medio del método del enfoque múltiple, podemos tratar un pasaje de las Escrituras de varias formas, y tener de esta manera dos o más bosquejos totalmente diferentes para el mismo pasaje.

7) Notar el contexto de la unidad expositiva.

8) Examinar el marco histórico y cultural del pasaje, siempre que ello sea posible.

9) Los detalles del texto debieran ser tratados de una forma apropiada, pero no exhaustiva.

10) Las verdades contenidas en el texto deben relacionarse con el presente.

                                              ESTRUCTURA HOMILÉTICA.

El sermón debe estar construido de tal manera que los oyentes puedan captar sin dificultad la esencia del mensaje, así como los varios aspectos que aparecen en él. Esta es la razón de la estructura homilética. No hay caminar fácil para la preparación de sermones. Es algo que demanda mucho esfuerzo, laborioso y paciente estudio.

                                            DEFINICIÓN DEL TÍTULO.

El título es un embellecimiento del tema. Puede haber ocasiones en el que el tema y el titulo sean exactamente los mismos, especialmente si el tema es suficientemente interesante en sí mismos como para ser apropiado como título del sermón.

Principios Para la Preparación de Títulos.

1)    El titulo debiera ser pertinente al texto o al mensaje.

2)    El titulo debiera ser interesante.

3)    El titulo debiera estar en armonía con la dignidad del pulpito.

4)    Por lo general, el titulo debiera ser breve.

5)    El titulo puede establecerse en forma de afirmación, interrogación o exclamación.

6)    El titulo puede consistir en una frase seguida de una pregunta.

7) El titulo puede darse en ocasiones en forma de un sujeto compuesto.

8) El titulo puede consistir en una breve cita de un texto de la Escritura.

                                                   LA INTRODUCCIÓN.

La introducción es el proceso mediante el cual el predicador trata de preparar las mentes y de asegurar el interés de sus oyentes en el mensaje que tiene que proclamar.

Principios Para la Preparación de la Introducción.

Deberá ser generalmente breve.

Deberá ser interesante.

Deberá conducir a la idea dominante o punto principal del mensaje.

Deberá ser expresada en el bosquejo, con unas pocas oraciones o frases, estando cada idea sucesiva en una línea distinta.

                                               LA PROPOSICIÓN.

La proposición es una sencilla declaración del tema que el predicador se propone considerar, desarrollar, demostrar o explicar en el discurso. La importancia de la proposición es el factor más esencial en la organización de un sermón. Hay dos razones principales para ello.

  1. La proposición es la base de toda estructura del sermón.
  2. La proposición indica claramente a la congregación el curso del sermón.

Principios Para la Formulación de la Proposición.

La proposición debiera ser una afirmación expresiva de la idea principal o esencial del sermón en una oración completa.

La proposición debiera ser una oración declarativa.

La proposición debiera ser una verdad intemporal, generalmente dada a un tiempo presente.

La proposición debiera ser afirmada de una manera sencilla y clara.

La proposición debiera ser expresión de una verdad vital.

La proposición debiera ser específica.

La proposición debiera ser afirmada de una manera tan concisa como sea posible, y que a la vez sea clara.

El Lugar de la Proposición en el Bosquejo Del Sermón.

La proposición debería aparecer, por lo general, al final de la introducción. La introducción lleva a la proposición, la cual, junto con las oraciones interrogativas y de transición que la acompañan, conduce al cuerpo principal del sermón.

                                                   LAS DIVISIONES.

  1. Las divisiones promueven la claridad del pensamiento. La estructura lógica tiene que ser clara y precisa, que el significado de cada punto quede perfectamente claro para los oyentes en el momento en que se anuncie cada división.
  2. Las divisiones promueven la unidad del pensamiento.
  3. Las divisiones posibilitan al predicador al recordar las partes principales de su sermón.

Un error común del principiante en el pulpito es mirar con frecuencia sus notas, en lugar de ver directamente a la congregación. El predicador que tiene un sermón dispuesto de una manera apropiada evitará este error

El Valor de Las Divisiones Para la Congregación.

  1. Las divisiones clarifican los principales puntos del sermón. Es mucho más fácil para el oyente. Seguir un mensaje hablado cuando las ideas principales están organizadas y expresadas con claridad. Que cuando las ideas, están desordenadas y sin relacionar entre sí.
  2. Las divisiones ayudan a recordar los principales aspectos del sermón.
  3. Así como la oración de transición es necesaria para formar una conexión suave, entre la proposición y el cuerpo del sermón, también se precisa de transiciones cuidadosamente construidas cuando se pasa de una división principal del sermón al siguiente.

                                                 EL DESARROLLO.

Las principales divisiones y subdivisiones son meramente el esqueleto del sermón e indican las líneas de pensamiento que habrán de ser seguidas en el discurso. El desarrollo es la apropiada elaboración de las ideas contenidas en las divisiones.

Cualidades del Desarrollo.

  1. Unidad. El tema de cada división es una unidad contenida entre si misma.
  2. Proposición. La experiencia capacitara al predicador a reconocer que partes del sermón demandan más énfasis. Las divisiones principales deberán equilibrarse prudentemente a fin de presentar un sermón bien redondeado.
  3. Progresión. Cada explicación, ilustración, aplicación, argumento o cita debiera estar en el lugar correcto que le corresponde, para contribuir al adelanto ordenado en el pensamiento del sermón.
  4. Brevedad. Todo lo que el predicador introduzca en el desarrollo de una división tiene que estar directamente relacionado con la idea en aquella división, y debiera expresarse tan breve como fuera posible.
  5. Claridad. El propósito principal del desarrollo es el de elaborar o revelar con mayor claridad el significado de las ideas en las divisiones. El Señor mismo, aunque hablaba temas más profundos, presentaba la verdad de una manera tan sencilla, que incluso <<la multitud del pueblo le oía de buena gana>>.
  6. Vitalidad. Solo al relacionar las Escrituras con los hombres y mujeres, en sus condiciones actuales, podemos esperar que el mensaje que predicamos tenga para ellos un significado vital.
  7. Variedad. El predicador se esforzará en recoger los materiales de su desarrollo, de todas las fuentes que tenga a su disposición, modernas y antiguas, que puedan aplicarse con eficacia.

El predicador puede extraer material para el desarrollo de cinco fuentes: La Biblia, otras formas de literatura, la experiencia, la observación del mundo a nuestro alrededor y la imaginación.

                                                 LAS ILUSTRACIONES.

Una ilustración es una forma de arrojar la luz sobre un sermón, mediante el uso de ejemplos. Es una imagen verbal de una escena, o una descripción de un individuo o un incidente. Puede consistir en una parábola, una analogía, una alegoría, una historia (incluyendo una anécdota o fabula), un relato de una experiencia personal, un acontecimiento histórico o un incidente biográfico.

La Acumulación de Ilustraciones. Un buen ministro sabe que no es prudente repetir sus ilustraciones a la misma audiencia, excepto en circunstancias excepcionales.

                                                 LA APLICACIÓN.

Se define la aplicación como el proceso retorico, mediante el cual se hace que la verdad se aplique directa y personalmente a los individuos, a fin de persuadirles a que respondan adecuadamente a él. Esta definición abraza, de esta manera, tanto al orador como a los oyentes.

Momento Para Hacer la Aplicación. El tiempo en que se hace la aplicación tiene que ser determinado por el contenido del pasaje. Como regla general, la aplicación se hace en relación con cada verdad espiritual que se considere. Esto significa que el llamamiento va entretejido en la fabricación del sermón, y que las verdades se van aplicando conforme va progresando el desarrollo.

Consideremos seis requisitos principales para una eficaz aplicación.

1) Es de vital importancia que el predicador sea un hombre que viva próximo a Dios.

2)  A fin de tener éxito en relacionar la Biblia con la escena presente, el hombre de Dios ha de tener una buena instrucción.

3) Otra calificación que un predicador debiera poseer, si va a aplicar la verdad de una manera eficaz, es un conocimiento de una naturaleza humana.

4) Para poder relacionar las verdades de la Escrituras con los problemas y circunstancias de su congregación, el ministro tiene que familiarizarse con sus condiciones y relaciones.

5) Otra calificación para un ministro que quiere comunicar las Escrituras eficazmente, es que debiera hablar con naturalidad.

6) Finalmente, para que el ministro obtenga la respuesta correcta a su mensaje, tiene que estar en completa dependencia de la obra del Espíritu de Dios.

                                                           LA CONCLUSIÓN.

La conclusión es el punto culminante de todo el sermón, en el que el constante objetivo del predicador llega a su meta en forma de una poderosa impresión. Es la parte final del sermón, donde todo lo que ha sido anteriormente expresado es concentrado en fuerza o intensidad para producir un vigoroso impacto sobre la congregación. Debido a la vital importancia de la conclusión, el ministro debiera poner al máximo cuidado en su preparación y buscar, de todas las formas posibles, que la impresión final sea poderosa y decisiva.

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María Villegas  

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