Temperamento, algunas reflexiones.

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El temperamento:

El temperamento es la manera natural con que un ser humano interactúa con el entorno, tiene que ver con la motivación. En el humor está involucrada la genética de los padres, dando origen a la personalidad de cada una de las personas. Se ha encontrado que la teoría de los temperamentos es de gran utilidad y que no hay fin de los usos o aplicaciones que pueden hacerse. El primer y mejor uso de la teoría es en sí mismo.

Al estudiar las fortalezas y debilidades de cada uno de estos es de ayuda al relacionarse con los demás. Una vez que una persona ha diagnosticado su propio temperamento básico, está mejor equipada para determinar que oportunidades vocacionales son las mejores para ella y cuáles son las debilidades naturales de las que tiene que ocuparse para evitar que le anulen su potencial y creatividad.

A tener en cuenta:

El temperament no cambia nunca. Lo mismo que la apariencia física, la altura, el coeficiente de inteligencia, el temperamento formará parte de usted mientras viva. Recuerde, el temperamento probablemente tenga más que ver con su comportamiento actual que cualquier influencia en su vida. El resto proviene de su instrucción en la niñez, de la vida del hogar, de la educación, motivación y otras cosas. Es cierto, no puede cambiar su temperamento, pero hay tres cosas que sí se controlan y que pueden mejorar el temperamento de tal manera que puede realmente cambiar la vida: la motivación, la actitud mental y los hábitos.

Es muy fácil que las cualidades de personas con temperamentos opuestos se atraigan. Estas mismas cualidades pueden convertirse en causa de dificultades, distancias y separaciones. Pero, si se llega a entender el temperamento y disposición, incluyendo el de la gente que está alrededor, ayudará mucho en las relaciones interpersonales y será de gran bendición. No se puede desconocer que el propósito de todo este estudio, es descubrir las debilidades, a fin de acudir el Espíritu Santo de Dios para recibir sus fortalezas.

Dios quiere que cada persona camine en el Espíritu, porque cuando se vive en el Espíritu, las personas no se ven continuamente vencidas por las debilidades naturales, sino que vencen con sus fortalezas; por esto es necesario disponerse a dejar que el Espíritu de Dios controle las vidas y obre directamente sobre aquellas áreas que no le complacen. Sus recursos son tremendamente grandes y maravillosos para la vida y para el Ministerio.

Tipos de temperamento

A continuación se explican los tipos de personas:

  • COLÉRICO: Rápido, practico, dominante. Es de fuerte voluntad, autosuficiente, independiente y decisivo. Le es fácil tomar decisiones sin consultar a los demás. Muchos de los grandes líderes han sido coléricos. Le cuesta trabajo entender los sentimientos de los demás y de sí mismo.
  • SANGUÍNEO: Cariñoso, activo, amistoso. Son muy receptivos y los estímulos externos les llegan al fondo de su corazón. Todos son sus amigos, según ellos. Hablan antes de pensar, libre, animado, extrovertido. Lleno de confianza por fuera, en realidad está muy inseguro de si mismo. La disciplina y la perseverancia le cuestan muchísimo. Se excita fácil y fuertemente, sintiéndose impulsado a una reacción, pero la impresión se borra luego y no queda mucho tiempo en el alma.
  • MELANCÓLICO: Analítico, auto sacrificado y muy perfeccionista. Sensible emocionalmente. Introspectivo y le dominan sus emociones. Amigo fiel, pero tiene pocos amigos. Su mayor satisfacción en la vida viene a través del sacrificio personal. Artistas, músicos, inventores, filósofos y teólogos son de este temperamento. Se excita bien poco ante las impresiones del alma, la reacción se produce o no en el o llega después de pasado cierto tiempo. Las impresiones se graban muy profundamente en el alma, sobre todo si se repiten siempre las mismas.
  • FLEMÁTICO: Tranquilo, lento y equilibrado. Evita mucho contacto con otras personas. Tiene bastantes amigos, prefiere que reine la paz, por eso no se enfada. Atrae a la gente con su sentido del humor. Sarcástico. Prefiere ser espectador en vez de participante en la vida. No se deja afectar tan fácilmente por las impresiones, ni se siente mayormente inclinado a reaccionar y las impresiones por su parte se desvanecen pronto.

Por Fredy Pizarro Zavala

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