TRES PASOS PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN FAMILIAR

Lisette Urosa Brakha


Introducción

Desarrollarnos dentro de una comunidad, demanda de nosotros una capacidad básica en el ser humano, y ésta es la comunicación; la misma es el instrumento que Dios dio a todo ser viviente para que pudiera llevar a cabo sus funciones y propósitos, sin ésta, las sociedades no existirían como tal, ya que los miembros que la integran no tendrían la capacidad de ponerse de acuerdo en cuanto a un asunto u otro.

Un buen ejemplo de esto lo tenemos en los diferentes grupos de animales, cada uno de ellos ha desarrollado su propio código de comunicación a través de diferentes sonidos, gestos y acciones, dejando así muy clara su posición dentro del grupo al que pertenecen. El hombre, asimismo, ha sido dotado de un sistema de comunicación pero mucho más desarrollado, no sólo se comunica a través de gestos y sonidos, sino también lo hace por medio de pictogramas y tipos que hoy conocemos como escritura, la cual puede ser enseñada y aprendida, transmitiendo un sin fin de conocimientos e ideas. Esto ha permitido que el hombre se desarrolle y progrese, de una manera sorprendente y creativa, como ningún otro ser viviente lo ha hecho. ¿Y cómo no habría de ser así, si hemos sido hechos a imagen y semejanza se Dios?

Génesis 1:26-28, declara: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

Las palabras del Señor tuvieron poder, Èl pronunciaba la palabra y la creación se formaba; los cielos, la tierra, las aguas y las lumbreras, todo respondía a sus declaraciones, demostrándonos ésto que la comunicación en el principio de todas las cosas, traspasa los límites de lo físico para trascender a lo sobrenatural.

La comunicación física se mezclaba con la sobrenatural permitiéndole al hombre comunicarse con el Creador, Génesis 2:16 ”Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”, y Génesis 3:8-9 “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?”.

Para Dios era importante interactuar con el hombre, esto formaba parte de su propósito para con nosotros y se deleitaba en ello. Ese proceso y ese tiempo de compartir y de interactuar con su creación lo unía a ella. Lamentablemente, esta comunicación fue rota por la desobediencia, separando a Dios del hombre, pero gloriosamente hace 2000 años fue restaurada con la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. Desde entonces todo el que le conoce procura acercarse y comunicarse con Él, anhelando disfrutar de una unidad con el Padre, aun así este proceso se ha visto deteriorado en la vida espiritual de muchos creyentes, consecuencia de los malos hábitos de comunicación que vienen arrastrando desde su niñez y que han trasladado a sus familias.  

Comenzando desde lo más básico como son los animales, hasta lo más sublime como lo es el Creador, la comunicación se hace presente para permitir que las sociedades se desarrollen y sobrevivan; la familia es una sociedad y está en vías de extinción, su flagelo: una comunicación que destruye en lugar de edificar, que separa en lugar de unir.

I. Factores que impiden el buen desarrollo de la comunicación en la familia

Aunque la comunicación es una actitud innata en los individuos, éstos deben aprender la forma correcta de  proceder en ella. Al nacer, el primer paso en nuestro aprendizaje de la comunicación se traduce en llantos y gemidos, que luego van evolucionando y pasan por balbuceos, frases que no se comprenden y palabras sueltas, hasta llegar a frases mal pronunciadas que con rapidez llegan a perfeccionarse. Esta es la expresión más básica de la comunicación, pero de aquí en adelante es que comienza su verdadero desarrollo, el cual se verá afectada por una serie de factores que veremos a continuación:

A. El desarrollo familiar      

Durante el período de crecimiento, específicamente desde el vientre materno hasta los primeros 7 u 8 años de edad, el niño ya da señas claras de su temperamento y desarrolla su carácter, estableciendo patrones de conducta que seguirá por el resto de sus vidas, los cuales están determinados por las experiencias vividas y aprendidas a través de las personas significativas que fueron de influencia durante este proceso, como lo son: los padres, hermanos y abuelos entre otros según sea el caso. El niño como una esponja absorbe de sus padres y de estas personas; así es como funciona el proceso de comunicación, aprende las palabras necesarias para expresar sus necesidades y los gestos y sonidos que necesita transmitir para ser tomado en cuenta.

La forma en que sus padres les hablen, la forma en que estos les expresen su afecto y el lugar que le den en sus vidas ayudará a desarrollar su sistema propio de comunicación. Lamentablemente, la mayoría de las personas se desarrollan en hogares que de antemano vienen arrastrando malos hábitos y con dificultades para transmitir de forma sana sus experiencias y sentimientos, impidiendo esto que los niños desarrollen un sano sistema de expresión y percepción de lo que hay en su entorno.

En la adolescencia este problema se acrecienta, el niño comienza un período, en el cual tanto su cuerpo como sus sentimientos están en constante fluctuación, trayendo a sus vidas conflictos de identidad, valoración y autoestima. Si la comunicación en el hogar no era buena, entonces ahora será peor. Los padres, que deben asumir la responsabilidad del trabajo para llevar el sustento a sus hogares, pierden parte del contacto diario con ellos, pasando este más tiempo con la televisión, los videojuegos y los amigos; bloqueando y deteriorando aun más su capacidad de comunicarse efectivamente.

El joven sigue creciendo, llevando consigo las ventajas y desventajas de su capacidad de comunicarse, que serán puestas a prueba en su relación romántica, su desempeño como estudiante, como empleado y profesional.

Ya como un adulto tomará decisiones importantes como casarse, tener una familia, tener hijos que deberá educar, en fin, una nueva familia con la que tendrá que aprender a comunicarse. Si no se percata que necesita un cambio en su forma de trasmitir sus pensamientos y sentimientos, el ciclo se iniciará una vez más en sus hijos, como en el pasado se inició en él y a su vez con sus padres.

B. Los medios de comunicación

Comprendidos como la radio, la televisión, los diarios, el cine, las revistas y el Internet, son definidos por Alberto F. Roldan, en el libro ”La familia desde una perspectiva bíblica”, como “Instrumentos cuyas funciones principales son: informar, educar, animar y distraer”.

Hoy en día podemos encontrar variedad de canales de televisión que transmiten programas educativos y de entretenimiento sano, pero a su vez también encontramos variedad de canales que sólo difunden antivalores e ideologías, que van en contra de los principios morales establecidos por Dios para nuestra sociedad, algunos de estos son: la mentira, el engaño, la violencia, la libertad sexual, la imagen de familias disfuncionales, promiscuidad, pornografía y homosexualidad.

Más lamentable aún es saber que estos antivalores e ideologías se están haciendo presentes en los programas para niños y adolescentes, un ejemplo de esto son las caricaturas japonesas, que trasmiten un lenguaje cargado de maledicencias, violencia, donde los personajes son desdichados, con problemas de comunicación y una gran carencia de afecto, además de transmitir conductas individualistas y de aislamiento social.  Sin ir muy lejos también son un ejemplo de esto, nuestras tradicionales caricaturas. Tom y Jerry, exaltando la violencia, Micky y Donald, promoviendo relaciones de parejas infructuosas y disfunción familiar, y esto sin ahondar mucho en algunas series que lo que comunican es promiscuidad y homosexualismo tras la fachadas de comedias.

Otro de los aspectos que manejan los medios de comunicación son la publicidad, esta es una herramienta que usan las diferentes empresas e instituciones para promover sus productos y servicios, usando recursos que se suman a promover el deterioro moral; en éstas encontramos de una forma u otra insinuaciones al sexo, la promiscuidad y el adulterio, enseñando a mentir, engañar y poner en riesgo nuestra integridad física. La publicidad usa sus recursos para crear expectativas irreales de lo que debería ser tu vida, creando en el espectador una cultura de consumo, donde su valor está determinado por lo que posee y no por lo que es.

C. El factor tiempo

Esta es otra de las realidades que tiene que afrontar la familia moderna. Día a día son mayores los avances tecnológicos y también las demandas. Cada vez somos más personas y nuestro mundo es cada vez más globalizado, por ende, más competitivo y agresivo, comercial y empresarialmente. Para poder llevar este ritmo, la sociedad demanda altos estándares de capacitación profesional y de ejercicio laboral, dejando esto como resultado menos tiempo para compartir.

Esto afecta nuestra salud, al desarrollar malos hábitos alimenticios por la falta de tiempo para ingerir alimentos sanos; afecta nuestro estado de ánimo por las presiones y el stress, llegar a nuestros hogares se hace complicado por las congestiones en las vías de acceso y, por cuestiones de costos, las personas se ven obligadas a vivir a las afueras de las ciudades complicando más su problema de traslado. Al llegar a casa, generalmente, ambos padres que han tenido un largo y duro día de trabajo llegan cargados, tal vez molestos y muy cansados, con el deseo de descansar, comer y ver televisión, la comunicación y el tiempo de calidad no son prioridad.

D. Falta de una relación personal con Dios

Dios nos ha creado con propósito y tiene expectativas de nosotros, en cada una de nuestras vidas, esto se pone en evidencia en los textos bíblicos, que contienen gran cantidad de información para que podamos tener familias armoniosas, equilibradas y con principios claros que nos permitan tener una mejor vida. Desconocer esto y a Dios lleva a las personas a caminar en círculos sin saber en qué dirección ir, o yendo en una dirección ya preestablecida, pero que tiene como fin la esclavitud y la muerte.

Es desconocer sus principios y sus prioridades para nuestras vidas, es desconocer cuál es nuestro propósito y cómo podemos llegar a Él. Óseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”.

Estos cuatro factores que hemos mencionado afectan de forma contundente la comunicación en la familia, los patrones de conducta que hemos aprendido de nuestras familias, los malos procesos de comunicación que ejercitamos con ellos, la forma en cómo los medios nos enseñan a comunicarnos a través de los antivalores que vemos reflejados en ellos: el afán por lo material y el individualismo, el egoísmo y el aislamiento social; el factor tiempo que cada día nos va acorralando más y más, distrayendo nuestra atención de lo que es verdaderamente importante; el tiempo de calidad y las diferentes formas de intercambiar afecto con aquéllos que amamos y la falta de una comunicación viva con Dios en nuestras vidas, impiden que ésta se desarrolle satisfactoriamente, impiden que los hijos vean a los padres como ejemplos a seguir y que los padres vean en sus hijos una tierra fértil dónde ellos sembrar principios y valores que se multipliquen en nuevas generaciones, sanas y equilibradas.

 

II. Agonizamos, ¿qué debemos hacer?

Ya hemos evaluado de dónde surge el problema de la mala comunicación en las familias, ahora veamos qué podemos hacer para resolverlo.

Si el árbol que sembramos junto a nuestra casa ha crecido tanto que sus raíces están levantando el suelo y afectando la estructura de la misma, podarlo no sería una respuesta, habría que sacarlo de raíz. Igualmente ocurre con una familia que tiene fallas en su comunicación; el problema debe ser atacado de raíz, y en este caso la raíz del problema está en la pareja, si aprende a comunicarse mejor, a satisfacer sus propias necesidades de afecto, entonces podrá hacer lo mismo con sus hijos, trayendo esto un cambio bien significativo. ¿Por dónde debemos comenzar?

A. Aceptar que el hombre y la mujer son realmente diferentes

Todo el mundo sabe que el hombre y la mujer son diferentes, esto podría parecer una respuesta muy obvia a un problema muy profundo, pero la realidad es, que si, muchos conocen que hay diferencias en ambos sexos, pero no lo interiorizan, no lo aceptan.

Me gustaría citar una experiencia que tuvo el consejero H. Norman Wrigth, donde se evidencia la forma tan diferente en que el hombre y la mujer pueden percibir y transmitir lo que ocurre a su alrededor.

“Hace varios años, mi esposa y yo tuvimos una experiencia que representó de manera notable las diferencias de género tanto en el pensamiento como en los estilos de comunicación. Nos encontrábamos visitando el histórico Williamsburg en Virginia, un lugar fascinante y atractivo que preserva nuestra historia colonial. Cuando hicimos la visita a la mansión del gobernador, el guía turístico era un hombre. Al pasar por la inmensa puerta de entrada, comenzó a dar una descripción objetiva del propósito de la habitación y de cómo estaba amoblada. Describió detalladamente los diversos revólveres antiguos que se encontraban en la pared y señaló el despliegue único de trabucos de chispa acomodados en el cielo raso. Cuando dijo que había 64, algunos originales y otros réplica, inmediatamente comencé a contarlos (la cual es una típica respuesta masculina: para nosotros cuentan los números). El sabía mucho y dio una excelente descripción detallada  mientras íbamos de una habitación a la otra. Parecía ser muy estructurado y estar muy concentrado.

Tuvimos que irnos antes de que terminara la excursión para encontrarnos con unos amigos para almorzar. Como los dos disfrutamos tanto de la presentación, decidimos regresar al día siguiente y realizar la excursión nuevamente. ¡Qué diferencia! La guía era una mujer. Entramos al mismo salón y dijo -Ahora verán algunos revólveres en las paredes y en el cielo raso, pero fíjense en el tapizado de estas sillas y los tapices de las paredes son…- Y así se lanzó una detallada descripción de los objetos que el día anterior habían pasado por alto o simplemente mencionados por arriba. Y así siguió durante toda la visita guiada.

No se necesita mucha inteligencia para darse cuenta qué era lo que sucedía. Era un clásico ejemplo de las diferencias de los géneros. El primer guía turístico les hablaba especialmente a los hombres y la segunda guía les hablaba a las mujeres, En realidad, terminamos haciendo la mejor visita guiada que se puede imaginar, porque escuchamos las dos perspectivas”.  

Los hombres y las mujeres son diferentes en la forma en que perciben las cosas y por consiguiente en la forma que se expresan. Esta diferencia natural, física y psicológica se ve también enfatizada por los trasfondos culturales, los niveles de educación, los patrones de conductas adquiridos en sus respectivas familias y, por supuesto, en la personalidad de cada uno de ellos. Así nos creó Dios, con la intención de que cada uno ocupara un lugar relevante en la relación y se ocupara de áreas específicas en ella.

La pareja debe reconocer estas diferencias, no como defectos del otro y menos pensar que ser de una forma u otra está mal, por lo contrario, lo que es negativo y daña el corazón de las personas es cuando la gente cree que siempre tiene la razón o que la manera en la que hace las cosas es la única correcta, atropellando así el derecho de ser y de expresarse del otro.

Reconocer que son diferentes y que estas diferencias no son malas, por el contrario es el complemento que Dios planeó para sus vidas, ésto les permitirá dar un primer gran paso en mejorar su comunicación como pareja.

B. Aprendiendo a escuchar

La palabra de Dios expresa en diversos versículos la importancia de escuchar, no sólo lo que expresa el hombre, Santiago 1:19 dice: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”; sino también lo que dice nuestro creador en Proverbios 2:1-6 “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia”.  Asimismo, expresa nuestra necesidad de ser escuchados, Salmo 116:1-2 “Amo a Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas; Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré en todos mis días”. Todos necesitamos ser escuchados, sin importar nuestra condición todos deseamos que lo que tenemos que decir sea tomado en cuenta; si somos tomados en cuenta y nuestras ideas son escuchadas, entonces sabremos que somos aceptados y valorados por la otra persona. ¿Quiere hacer sentir mal a alguien?, ¿quiere hacerle creer que a usted no le importa?, ignore lo que tenga que decirle y así será.

Conclusión

Si no se reacciona apropiadamente a las consecuencias que está trayendo a la vida familiar una mala comunicación,  se perderá lo más valioso que tiene nuestra sociedad, sus bases. Los padres están demasiado ocupados trabajando para proveer sin darse cuenta que los seres que los aman, desean más su afecto y atención.

Cada vez se hace más evidente por la libertad que la sociedad nos está ofreciendo, la consecuencia: familias disfuncionales, padres que han maltratado o sobreprotegido, que no se han comunicado sanamente y creado heridas en los corazones, familias que se separan porque las parejas no se han entendido, no se han comunicado.

Saber cómo amar a tu pareja, saber escuchar sus necesidades, sus inquietudes, y aprender a aceptar quien ella es sin importar cuán diferente sea de ti, permitirá que puedan tener canales de comunicación abiertos, que les permitirán salir adelante en cualquier situación que pueda presentarse en el futuro y será una herramienta que los ayudará en ese duro proceso de criar a los hijos.

Una de las mayores causas de divorcios hoy en día es la falta de comunicación y tolerancia, para muchos la salida más fácil a sus conflictos es terminar con la relación en lugar de esforzarse por fortalecerla y edificarla. Muchas parejas hoy en día van al matrimonio con la idea de que si no funciona, simplemente se separan y no entienden que amar es una decisión y llevar adelante a una familia demandará un esfuerzo especial por solventar sus problemas y diferencias, la manera de lograrlo es comunicándose,  insisto si aprenden a hacerlo de una forma efectiva entonces podrán resolver sus diferencias y satisfacer sus necesidades mutuas.

349 total views, 2 views today

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.