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Psicología

Hablar el amor

En esta entrega y la siguiente conoceremos cómo ayudar a hablar el lenguaje del amor, basados en las reflexiones del Dr. Chapman en su libro "Los 5 lenguajes del amor", con el cual, se da respuesta clara y efectiva, desde la práctica y la vivencia para que los matrimonios desarrollen el lenguaje básico y determinante…

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¿QUIEN SOY YO?

Antonio Encarnación

Resumen y Aplicación practica del libro “Cura para la Vida Común”. Max Lucado.

Para saberlo nosotros no necesitamos empuñar un bate de béisbol o un palo de golf, equipos e instrumentos deportivos, lo que necesitamos es lo que Dios nos ha dado a nosotros. Algunas veces podemos sentirnos restringidos a una zona, una región, un recinto, este fue destinado en habitar con Dios cuando fuimos creados.

Dios fue el diseñador el en todo el contorno de nuestras vidas, para que llenemos un espacio vacío en su rompecabezas. Nosotros podemos encontrar este punto óptimo poniendo nuestras vida en la mano de Jesús, cuando esto se hace se ve agradable todo en la vida. Así como Dios nos llama, nos equipa. Solo necesitamos echarle una mirada retrospectiva a nuestra vida, y ver si hemos hecho las cosas coherentemente bien; y lo que siempre hemos querido hacer, hay que detenernos en la intersección de nuestros deseos y sus éxitos y encontrar la singularidad de la vida, es decir, singularidad (lo que nosotros hacemos) Para hacer de Dios lo primero (por qué lo hacemos) todos los días de nuestra vida (cuándo lo hacemos).

Nuestra vida debe estar influenciada por estos tres elementos que encontramos en el libro: “La cura para la vida Común”. Este punto óptimo nosotros lo encontramos como una trama; con sus años y sus temas. Nosotros podemos hacer ciertas cosas en una forma que nadie más puede hacer. Y cuando la reconozcamos, y las hagamos, otros verán que nuestro punto óptimo se habrá descubierto. Pero necesitamos buscar en nosotros, nuestro diario vivir, la gloria de Dios, el punto optimo (Centro) y nuestros puntos fuertes.

“No debemos dejar que nuestra vida se deteriore por no comprender este punto: Nosotros somos más que una casualidad estadística, más que un matrimonio entre la herencia y la sociedad, más que una confluencia de cromosomas heredados y traumas de la niñez. Más que una veleta andante azotada por los fríos vientos del destino.

Gracias a Dios nosotros hemos sido esculpido en algo que a partir de la nada, Dios nunca produce seres humanos en masa o prefabricados, no los forma a la ligera.  La biblia dice en Apocalipsis 21:5 “He aquí, yo hago nuevas todas las cosas”. Nosotros tenemos la capacidad de hacer algo que nadie más puede en una forma en que ningún otro puede, explorar y extraer la singularidad de honrar a Dios, quien extenderá su reino hacia nosotros. De modo que cada cual examine su propia conducta; sin tener que presumir, con la ventaja que no tiene que compárese con nadie. (Gálatas 6.4). Nadie puede duplicar nuestra vida. Cada un debemos buscar en la réplica de nuestra historia; pero no la encontramos. Dios la hizo a nuestra la medida. En Isaías. 43.7 dice: "Los he creado, los formé y los hice".

En el taller de Dios no existe una caja con el repuesto de nosotros. Porque nosotros no somos un ladrillo más en la pila del albañil, ni un tornillo más en la gaveta del mecánico. ¡nosotros somos quienes somos! Y si no lo fuéramos nunca lo tendríamos.

Si deseamos cambiar de trabajo debemos examinar las perspectiva sobre la vida. El éxito no lo define una plaza laboral ni una escala salarial sino el rendir al máximo en lo que nosotros mejor sabe hacer. Dios nos ha creado a nosotros para que hagamos lo mismo. Él llenó nuestra lata o hueco vacío de la vida.  Y nos hizo único. Pero no basta con saber lo que Él nos ha dado. Debemos entender para qué nos lo dio y entonces podremos colorear a Cristo y hacer de Él lo primero. Embellecer su rostro en nosotros y debemos adornarlo su imagen. La forma en que nosotros nos relacionamos con el dueño de la casa, esto da color a todo lo hacemos en la vida. Si nos disgusta entonces no odiaremos tanto el trabajo, el hogar inclusive el compañerismo mismo. Pero si confía en Dios, lo adoraremos y recordaremos que nadie más tiene los talentos que Dios nos a dado.

El autor menciona que “la vida común nos lleva a un pesebre es decir al niño de Belén. Emanuel, Recordándonos la promesa del ángel? «He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo. Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros» (Mateo 1.23). El nombre aparece con la misma forma hebrea con que aparecía dos mil años atrás. «Immanu» quiere decir «con nosotros». «Él» se refiere a Elohim, o Dios. No a «Dios sobre nosotros » ni a «Dios en algún lugar del vecindario». Vino como el Emanuel, «con nosotros-Dios», Dios con nosotros. No «Dios con los ricos» ni «Dios con los religiosos», Sino Dios con nosotros, Todos nosotros. Ya sea Hispanos, Rusos, alemanes, budistas, mormones, camioneros y taxistas, bibliotecarios.

Dios con nosotros. Dios está con nosotros. Los profetas no serían suficientes. Los apóstoles no bastarían. Tampoco los ángeles. Dios envió algo más que milagros y mensajes. Se envió a sí mismo; envió a su hijo. «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1.14). Él nada en el útero de María. Sonríe sobre la paja irritante del pesebre. Se tambalea aprendiendo a caminar. Salta sobre el lomo del pollino. Dios con nosotros. Él conoce el dolor. Sus hermanos le llamaron loco. Él conoce el hambre. La mitiga comiendo el grano del trigal. Él conoce el agotamiento; por estuvo rendido de sueño, dormita en una barca remecida por la tormenta.  nosotros tenemos un lienzo, el lienzo de lo que Cristo hizo por nosotros. Cristo nos quita el pecado, y al hacerlo, nos despoja de la mediocridad. Ya no tenemos que decir: «Nadie me conoce». Dios nos conoce. Él esculpió el nombre de nosotros en la palmas de sus manos y puso sus lágrimas en nuestra vasija (Isaías 49.16; Salmo 56.8)”.  Los seres humanos sufrimos de una visión distorsionada. No se trata de la visión ocular, distorsión que no puede ser corregida con lentes. El problema es que algunos se tienen una estima demasiado alta o muy baja. Somos dos extremos de una visión distorsionada de sí mismo. El narcisismo y la carencia de autoestima nos impide tener la visión correcta de nosotros mismos para encontrarnos en el justo centro. Pero, ¿Cómo llegar allí? ¿Cómo podemos estabilizar el péndulo de nosotros mismo? Lo único que pueda ayudarnos es: Consejería, Psicoterapia, Autoayuda. Todas estas son actividades aconsejables, pero no pueden compararse con la cura divina para una visión distorsionada de nosotros mismos sin una adoración correcta. Una adoración honesta nos lleva a quitar los ojos de nosotros mismos para fijarlos en Dios. El más famoso líder de adoración de las Escrituras escribió: «Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad» (Salmo 29.1, 2).

Necesitamos escaparnos o tomar un tiempo para pensar, reflexionar en el propósito de Dios en nuestra vida, volver a trazar nuestro rumbo para predicar el evangelio con ahínco, trabajar con mas amor y relacionarnos con nuestro compañeros de trabajo, relacionarnos con nuestra familia y los amigos sintiéndonos motivados y permanecer en los pasos de Jesús, donde podamos renovar nuestra mente y cuerpo; con la finalidad ser personas conectadas con Dios y que los seres humanos sean bendecidos en su relacionan con nosotros, cuando estos buscan ayuda emocional, física, y espiritual.

¡Tu pasión, nuestra misión!

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ANTES DE DISCIPLINAR, ¡ENSEÑA!

Mark Dever, un pastor con experiencia y un conocido abogado de la disciplina eclesial, comienza un artículo acerca del tema de la disciplina con estas palabras inesperadas: “¡No lo hagas! Esto es lo primero que le digo a los pastores cuando descubren la disciplina de la iglesia en la Biblia —les digo— ¡No lo hagas, al menos por ahora!”. ¿Por qué comienza con este consejo alguien que considera la disciplina eclesial como una de las características de una iglesia sana? Mark Dever se imagina a un pastor que oye acerca de la disciplina de la iglesia por primera vez. Al principio, la idea le suena ridícula a este pastor. Pero entonces mira en todos los textos bíblicos y se convence. Se da cuenta de que ha sido descuidado. No ha protegido a la iglesia ni la reputación de Cristo. No ha amado a sus ovejas ni a sus vecinos incrédulos. La convicción se convierte en resolución y el supuesto pastor decide seguir adelante. Mark Dever continúa diciendo:
Llegado a este punto, se suele afianzar una resolución interior inquebrantable. “Induciré a esta congregación a ser bíblica con este asunto aunque sea la última cosa que haga”. Y así es, muy a menudo. ¡El poderoso relámpago de la disciplina eclesial estalla en la vida pacífica y bien intencionada de una congregación inocente que cree en la Biblia! Puede ser en un sermón. Puede ser en una conversación entre el pastor y un diácono. Puede ser en una propuesta preparada precipitadamente en una reunión de miembros. Pero estalla en algún lugar, acompañada normalmente por un gran fervor y una avalancha de textos bíblicos. La decisión sincera, entonces, es tomada. Las consecuencias, entonces, llegan: los malentendidos aparecen y los sentimientos son dañados. Se resisten las acusaciones. El pecado es atacado y defendido. Se nombra a las personas. ¡La aspereza abunda! La sinfonía de la congregación local se convierte en una cacofonía de discusiones y acusaciones. La gente protesta: “¡¿Cuándo se acabará todo esto?! ¿Tú te crees que eres perfecto?”.
Sin duda, la moraleja de la historia es que es necesario tomar un número de pasos previos antes de que los pastores sigan adelante con la práctica de la disciplina eclesial formal. En este capítulo vamos a considerar lo que los pastores necesitan enseñar. En el próximo capítulo consideraremos algunos asuntos que sería bueno establecer acerca de la organización.

ENSEÑA ACERCA DE LA SANTIDAD Y EL ARREPENTIMIENTO

Para que el concepto de la disciplina eclesial tenga algún sentido para la iglesia, la congregación debe poseer una comprensión sólida del evangelio y de lo que significa ser cristiano.. Ser cristiano no se trata solamente de tomar una decisión en algún momento; se trata de una fe y un arrepentimiento que producen un nuevo sistema de decisiones. Se trata de someterse a Cristo como Señor. Dios pretende que sus hijos no se parezcan al mundo. Pretende que vivan una vida santa y que luchen contra el pecado. Eso es lo que significa arrepentirse. El arrepentimiento no significa que la persona haya dejado de pecar, pero sí significa que ha declarado la guerra contra el pecado. La congregación debe entender estas cosas antes de pretender comprender la disciplina eclesial.

ENSEÑA ACERCA DE LA MEMBRESÍA

La iglesia no estará dispuesta a sacar a alguien fuera de la congregación a menos que comprenda que hay un fuera y un dentro. La Biblia es clara: están aquellos que son miembros del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27) y aquellos que están fuera (1 Co. 5:12). Si la congregación no comprende esto, el concepto de sacar a alguien fuera le parecerá bastante ridículo. En concreto, la iglesia necesita comprender que la membresía de la iglesia no es como la membresía de un club o cualquier otra organización benéfica. Se trata de la ciudadanía de un Reino en el cual somos confirmados como embajadores y reconocidos por una especie de embajada oficial, la iglesia local. Los cristianos como individuos no tienen la autoridad —una vez que ya saben que son cristianos— de presentarse ante el mundo y decir: “Escucha mundo, estoy con Jesús”, a través de bautizarse a sí mismos y darse la Cena del Señor. No, la iglesia tiene esa autoridad a través del poder de las llaves. ¿Qué es la membresía de la iglesia? Es la confirmación pública que hace la iglesia acerca de la profesión de fe de una persona en Jesús y es la decisión de una persona de someterse a la supervisión de la iglesia. Cuando tu iglesia empiece a comprender esto, el concepto de la disciplina eclesial empezará a tener mucho más sentido. También ayudará a la gente a entender por qué no tienen la autoridad de simplemente dimitir de la membresía cuando son amenazados con la disciplina. Las personas se unen a la iglesia por la autoridad de la iglesia y dejan la iglesia por la autoridad de la iglesia.
El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.» Salmos 32:8

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10 Consejos para madres y Gestión del tiempo

Se aproxima el día de la madre. Me gustaría dedicar este post, brindando unos consejos útiles para todas aquellas madres, esposas, estudiantes que vuelven a intentar cumplir cada el rol dando lo mejor, gestionando los tiempos sin desistir de la educación.

Te presento 10 sugerencias, simples pero efectivas para implementar:

  1. Empieza tu jornada con un devocional, entregándole tu día al Señor. Chequea tus tareas diarias. Todas somos tentadas a hacer, hacer y hacer. Pero créeme, si tomas 10 minutos para sentarte  y realizar un listado de tus pendientes  y las que tienes para hoy, tendrás un panorama más completo de todo tu día. ¿Qué tienes para hoy?
  2. Realiza una lista de todas tus tareas y actividades semanales. Piensa en una semana normal en tu rutina. ¿Qué debes concluir esta semana?
  3. Haz un timing de tus actividades diarias y de la semana.  Piensa en cuanto tiempo te toma realizar cada tarea. ¿Cuánto tiempo le dedicas a cada una de ellas? Ten en cuenta que no todo es tan lineal, ni ideal, pero se realista. Esto te ayudará a conocer mejor tus tiempos.
  4. Una vez que tengas tus tareas medianamente definidas, pregúntate ¿hay alguna de ellas que pueda unificar? ¿Hay alguna tarea que se pueda delegar? Por ejemplo, puedes apartar un tiempo para realizar las compras para una semana o inclusive del mes, sin tener que cada día salir a comprar los alimentos para la cena.
  5. Planifica tus cenas semanales. Puedes optar por cocinar una vez para varios días, colocar en el freezer  debidamente acondicionado, e ir utilizando a medida que lo necesites. Te seguro que tendrás más del  50% de tu cena adelantada.
  6. Estudia en tus ratos disponibles. Mientras estudies, grábate leyendo. Cuando dispongas unos minutos, mientras estás en periodos de esperas, de esos tiempos inevitables, podrás escuchar los audios de manera de reafiramar lo que hayas estudiado.
  7. Pide ayuda, pide colaboración. Eres de carne y hueso, no lo olvides. No te pongas más exigencias ni quieras resolverlo todo.  Recuerda, tu eres quien depende de Dios. Más allá de organizar tu día, encomiéndaselo siempre a Él.
  8. Haz un tiempo en tu semana para realizar un hobbie, salir a correr, o realizar una actividad en que te sientas a gusto. Canta, ríe, disfruta. No todo son exigencias. Recuerda, eres mamá y tus niños siempre miran tus reacciones, por más simple que parezcan.
  9. Identifica las pequeñas zorras. ¿Cuáles son aquellos  “roba tiempos” que has estado enfrentando en tu vida cotidiana? Recuerda,  no eres más productiva por hacer más, sino quien organizarte y optimar mejor el tiempo.
  10. Depende de Dios siempre. No hay una planificación 100% efectiva para todas, sino el depender de su guía y dirección diaria. Ese es el plan que nunca fallará.

Me gustaría terminar este artículo, dándole las gracias a Dios por todas aquellas madres, esposas, estudiantes y mujeres virtuosas, que toman tiempo para invertir en la educación, no solo para ellas, sino también a favor de otros, con la mirada al futuro y a las siguientes generaciones.

Gracias Padre, porque tú eres quien las capacitas, dándoles la sabiduría para enfrentar cada día, cada desafío, cada compromiso, cada tarea, a lo largo de sus días.

Gracias Señor, por cada madre, que ha dicho si a dar un paso extra al prepararse. Fortalece su vida, su cuerpo, su mente, su espíritu, para continuar hasta el final de su meta de aprendizaje.

Señor,  dales tú, la orientación de cuál es el mejor plan de organización para ellas aprender,  para que se conviertan también, en madres ejemplares, que te ponen en primer lugar a ti, por encima de todo.

Gracias por cada una de ellas, donde sea que se encuentren. Oramos y las bendecimos en el nombre de Jesús. ¡Amén!

Artículo por: Lorena Imaz

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