Capítulo 1: NECESIDAD DE LA CONSEJERÍA
La psicología está enraizada en la necesidad de dar y recibir consejo y esto se ve a lo largo de la Biblia. Ejemplo de esto: Moisés - Jetro, Eliú - Job, El Ángel – Elías. A partir del modelo elaborado entre Moisés y Jetro se pueden analizar las características de la consejería: Un Servicio realizado por Varones virtuosos; Temerosos de Dios; Varones de verdad; Honestos; Sensibles; Accesibles; y Dispuestos a referir casos complejos.
La consejería cristiana se puede definir como una relación de cuidado entre dos o más personas, en la que una de ellas, aconseja para resolver y anticipar problemas a través de la sabiduría de Dios.
Las metas de la consejería son: Cambiar actitudes, acciones y valores; Aprender habilidades; Reconocer o expresar sentimientos; Decisiones inteligentes; Planear acciones preventivas; Entender el problema; Plantear responsabilidades; Reconocer, confesar y pedir perdón por el pecado; Dar apoyo; Crecer como discípulo.
¿Cuál ha sido el liderazgo o mentorado que usted ha desarrollado?
Con respecto a esta pregunta permítame explicar que la formación que he tenido en cuanto al mentorado como de líder ha sido el mismo que se ha enseñado por los tiempo en Latinoamérica donde la estructura del liderazgo se ha desarrollado bajo un estilo caudillista, “uno hace todo y uno toma las decisiones de todo y nadie puede o debe hacer algo sin consultar al líder.”
Pero, en la búsqueda de nuevas formas de liderar y buscando la manera que produzca mayor efectividad ahora estoy en el proceso de aplicar un estilo más teocrático siguiendo el estilo de Jesús, a través de algunos de sus siervos con influencia en el cristianismo moderno.
Aunque la capellanía es un llamamiento ministerial muy antiguo, sin embargo, la figura del capellán emerge en la actualidad como solución de servicio y atención a las necesidades espirituales y emocionales de los seres humanos, sin que implique que éstos se encuentren dentro de un entorno congregacional, ya sea de una iglesia o denominación. Muy por el contrario, el capellán desarrollará su misión y su llamado de servicio, fuera de la congregación. A él le corresponde levantarse, salir de su medio y desplazarse a los lugares, centros, entidades gubernamentales, públicas o privadas, todo tipo de ente comunitario donde pueda ejercer esta labor de servicio y ayuda social.
Cómo todo servicio que prestamos en el Nombre del Señor Jesucristo, nos conduce, de un privilegio, al satisfactorio compromiso que demanda dedicación, sabiduría, y paciencia en desarrollar los procesos de restauración de la vida espiritual, emocional y de salud mental de nuestros ayudados, hasta lograr llevarlos a feliz término de unidad en Cristo.