Los enfermos y la oración por ellos

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A tu pregunta, no se puede decir una regla fija, es mas, sería peligroso asegurar que los enfermos se sanan, cuando les imponen las manos los pastores, porque tienen fe y los que no se sanan porque no la tienen.

Dios tiene misericordia de todos nosotros, de todos los humanos, pero todos pasamos por enfermedades. Unas veces oramos y todo resulta bien, la enfermedad se va. Otras veces no. ¿Por Qué? ¿No tiene fe el enfermo? ¿No tienen fe los pastores? ¿Dios no responde en el momento?

Si se sanan debemos de dar gracias y gloria a Dios y alabarle a El; si no se sana, seamos prudentes y no hagamos juicios de los enfermos, sigamos mostrándoles el amor de Cristo visitándo­les y alentándoles, y si necesitan alguna ayuda y podemos hacerlo, hagámoslo; no sea que Cristo nos tenga que decir en aquel día: “Porque estuve enfermo y no me visitasteis…” San Mateo 25:43.

En mis años de creyente he visto hermanos que han pasado por enfermedades largas y a través de esa enfermedad han aprendido muchas cosas que no hubieran aprendido si se hubieran curado ensegui­da. Han aprendido la paciencia, han aprendido a esperar en Dios, han aprendido a consolar a otros que están en esa situación y animarlos.

Pero lo más grande es que han aprendido a experimentar el poder de Dios en sus vidas. Pablo sanó a muchas gentes, según vemos en los Escritos Sagrados, sin embargo, tuvo un grave problema de salud (que no especifica) que le molestaba mucho, y rogó al Señor hasta tres veces (tal vez en tres ocasiones diferentes en las que pasó largo tiempo diciéndole al Señor su petición) ¿Cuál fue la respuesta del Señor? ¡No voy a sanarte! ¿Por qué? ¿No tenía fe? ¿Dios no tenía misericordia? El Señor quería enseñarle “El Secreto de la Vida Poderosa” ¡Y lo aprendió! A partir de entonces, en lugar de quejarse de sus problemas… ¡Se gozaba en ellos! para que el poder de Cristo reposase en él.

“Respecto a lo cual, tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2ª Corintios 12:8-9.

Es importante es que sepamos que Dios no es un seguro contra la enfermedad, y que los cristianos nos vamos a poner enfermos de vez en cuando. Sino hay tienes a Job; a Pablo (2ª Cor.12:7‑9); a Timoteo (1ª Timoteo 5:23); a Lázaro; y qué decir de todos los creyen­tes que han sido antes de nosotros y que murie­ron… de alguna enfermedad. Lo que Dios si nos promete es una Vida Eterna sin enferme­da­des ni sufrimien­tos.

 

Referencias Bibliográficas

  1. Feliciano Briones Cursos Bíblicos Apartados 2.459 28080 MADRID
  2. correo: cursosbiblicos2000@yahoo.es

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