Entregado a Satanás

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1ª Corintios 5:1-13

 

Un poco de levadura leuda toda la masa” Vers.1-2.

El apóstol Pablo señala el problema: Uno de la congrega­ción tenía como mujer a una de las esposas de su padre. Esto era una aberración que ni aun los incrédulos lo hacían. Fornicación, lo llama Pablo, pero de tal magnitud que “ni aun se nombra entre los gentiles”.

Y la iglesia, ¿cual era su actitud frente a ese pecado? ¡Estaban tan felices! ¡Como si no pasara nada! Pablo les reprende por su postura.

Ellos tenían que haberle hablado para que dejara su pecado, si después de amonestarle varias veces no hace caso, debían disciplinarlo.

Vers.3-5.

Pablo ausente, toma la iniciativa de juzgar “el caso” y disciplina al culpable de tal pecado: “Sea entregado a Satanás” “Sea expulsado de la iglesia” “De vuelta al mundo” “Con el tal, ni aun comáis”.

Según nos enseña el evangelio de S. Juan 12:31; 14:30; y 16:11; Satanás es el príncipe de este mundo; él tiraniza, engaña, martiriza y se ensaña con sus súbditos. De allí nos ha rescatado Dios y nos ha trasladado a otro Reino: Al Reino de su Amado Hijo. Un Reino de amor, verdad, esperan­za y muchas cosas más que nos dan paz y bendición. “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasla­dado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos reden­ción por su sangre, el perdón de pecados”. Colosenses 1:12-14

Cuando Pablo dice: Sea entregado a Satanás, quiere decir que la iglesia le expulse de la Comunión con los creyen­tes, “Con el tal, ni aun comáis”.  La persona así disci­plinada pierde el calor de los hermanos, el sentir del Reino de Dios en la Iglesia, y queda otra vez a merced del diablo. Esa vuelta al mundo resulta tan amarga que puede resultar en el arrepentimiento del disciplinado.

Así pasó con aquel hombre. (Como podemos ver en la segunda epístola a los corintios 2:5-11, aquella disciplina produjo verdadero arrepenti­miento en el ofensor, hasta el punto que había dejado su pecado y estaba preparado para ser recibido de nuevo en la congregación. (Habían pasado entre seis meses y un año)

Cuando la gangrena ataca al cuerpo es necesario “cortar por lo sano” para salvar el resto. Es algo duro y difícil, pero es también el ejerci­cio del amor. Amor por los demás; Amor por el mismo pecador.

Y esto responde a tu pregunta de ¿Quiénes deben participar en la santa cena?

1ª Corintios 5:4, nos dice:  “Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere forni­cario, o avaro, o idólatra, o maldi­ciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis”

Como ya hemos mencionado arriba, la disciplina en la Iglesia es necesaria, y se debe aplicar a hermanos que están viviendo en pecados mencionados en esta lista, si después de amonestarles no quieren arrepentirse.

La frase “con el tal ni aun comáis” nos expresa lo que abarca esta disciplina. ¡Cuánto más no debe participar de la santa cena un fornicario!

Tomar indignamente, según 1ª Corintios 11:27-28, se refiere a otra cosa. Puedes ver leyendo de este capítulo los vers. 17-34, que los creyentes habían convertido este acto en una orgía, donde algunos se inflaban a comer y a beber hasta emborracharse; y …otros miraban, porque no tenían. ¡Esto era comer “indignamente” No había ningún sentir de respeto al recordar la muerte del Señor por nosotros!

 

Referencias Bibliográficas

  1. Feliciano Briones Cursos Bíblicos Apartados 2.459 28080 MADRID
  2. correo: cursosbiblicos2000@yahoo.es

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