Religiosidad y Fe

Religiosidad y fe

 

La  religión la podemos comprender como  un sistema unificado de creencias y prácticas relacionadas con cosas sagradas. Un pensamiento característicamente religioso dividir el mundo en dos dominios: a-uno que contiene todo lo que es profano; b- otro todo lo que es sagrado.

La religiosidad son actos piadosos vinculados a lo sagrado, diferenciada de la fe que es una virtud fundamental y distintiva del cristiano “La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

La religiosidad va vinculada a l interés y participación en ciertas actividades religiosas, la fe es lo que motiva a participar, es la creencia interna que mueve los actos de la persona.

Rituales religiosos

Los rituales religiosos simbolizan una creencia básica y tiene por finalidad inducir un sentimiento de reverencia y de temor.

Suelen ser conocidos como un conjunto culturalmente regulado de acciones con significado simbólico para quienes las realizan.

Normalmente el ritual se basada en alguna creencia, ya sea por una religión, por una ideología política, un acto deportivo, por las tradiciones, por los recuerdos, la memoria histórica de una comunidad.

En los mismos se ponen de manifiesto tanto la religiosidad como la fe, de aquellos que participan en los ritos litúrgico-sacramentales, la eucaristía, la liturgia; de la piedad popular, rosario, novenas, procesiones devocionales; de la religiosidad popular peregrinaciones anuales tradicionales, llantos rituales, ritos cuaresmales y de la se mana santa, tan diversos y abundantes.

Superar el ritual

El ritual, permite tener un sentido de lo sagrado y de lo trascendente; disponibilidad para escuchar la Palabra de Dios; capacidad de rezar; sentido de amistad y caridad; capacidad de sufrir y reparar; desprendimiento de lo material; aceptación cristiana de situaciones irremediables.

Sin embargo, quedarse en el ritual y tener solo religiosidad nos lleva a la falta de sentido de pertenencia a la iglesia; credulidad de leyendas y cuentos; “religión triste y fatalista”; desvinculación entre fe y vida; valoración exagerada de los santos e ignorancia de Cristo y su Misterio; considerar a la religión como mágica y supersticiosa; desviaciones morales (borracheras, orgías, etc.); primando lo utilitarista, lo egoísta.

Debemos superar el ritual y desarrollar la verdadera fe que “se expresa” con “el agradecimiento” a Dios.

Para ello la curación completa y radical es la salvación, entender la distinción entre salud (aquello que pides) y salvación, la salvación es mucho más que la salud: es efectivamente una vida nueva, plena y definitiva. Además, Jesús como en otras ocasiones, dice en ésta: “Tu fe te ha salvado”.

Hemos de entender el sentido de trascendencia como la experiencia de lo espiritual. Lo que significa estar en contacto con un conjunto más grande, profundo y rico que sitúa nuestra presente situación limitada en una nueva perspectiva. Es poseer un sentido de algo más allá. “Vivimos por fe y no por vista”

La fe profunda y renovada permite experimentar la alegría y la gratitud de ser parte de la Iglesia. Reconstruir dentro de nosotros aquella convicción de fe que ha caracterizado al Cristianismo desde su inicio, según el cual el sentido de la Iglesia es parte esencial de nuestra pertenencia a Cristo.

 

 

 

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