Hoy, mas que nunca, la gente está interesada en la psicología y en lo que tiene para decir a la humanidad. como ya hemos visto, el estudio de la psicología trata con la mente, sus sentidos y el comportamiento humano.
Dado que nuestra mente controla nuestro comportamiento, y nuestro comportamiento influye y es influido de muchas formas, se vuelve un estudio desafiante. Junto con esto están los problemas crecientes de la mente y las relaciones sociales en un mundo complejo hoy. Colapsos mentales y morales, el aumento del ocultismo (por ejemplo, la astrología), y el deseo de conocer las cosas futuras y las cosas del mundo no físico.
La influencia satánica está creciendo como nunca antes, como dice 1 Timoteo 4:1 y 2 Timoteo 3:2:
"El espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" y "mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados."
Ya que el hombre constantemente está tratando de explorar la mente en el comportamiento humano, parece lógico al cristiano que su mejor fuente de conocimiento sea comprender a aquel que creó la mente de la humanidad, además de considerar el libro de texto que él ha escrito sobre la mente y el comportamiento humano.
El libro de texto más autorizado sobre el tema del comportamiento humano es la Biblia. por lo tanto, nos incumbe considerar seriamente lo que Dios tiene para decir sobre este tema de la psicología bíblica. Es importante aclarar que la Biblia no es un libro de texto de psicología, sino más bien es un texto sobre Dios y su relación con la humanidad, que Él creó. sin embargo, en este contexto hay mucho en la Biblia sobre el comportamiento humano, y cuando la Biblia habla sobre el tema de la psicología, habla con autoridad final.
Dios, que es nuestro creador, tiene una respuesta para todos los problemas.
Las escrituras nos enseñan que el ser humano que fue creado para vivir en comunión con Dios, con la humanidad, con la creación y consigo mismo cayo victima del pecado y ahora vive las consecuencias.
a.- La primera relación afectada por el pecado es la relación del ser humano con su creador. Separación teológica.
b.- La segunda relación afectada es ser humano-ser humano. Separación sociológica.
c.- La tercera relación afectada es ser humano-naturaleza. Separación ecológica.
d.- La cuarta relación afectada es ser humano-si mismo. (el pecado causa vergüenza, temor, engaño, iras, rencillas y angustia
existencial. Separación psicológica.
La Biblia afirma que el ser humano puede encontrar redención por medio de la obra de Cristo y puede llegar a alcanzar su pleno potencial de desarrollo en el poder del Espíritu Santo.
Es importante notar en este punto lo que dice 1 Tesalonicenses 5:23 cuando habla de cómo el ser humano está compuesto:
“Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensiblemente para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
Somos seres completos que no trabajan indivisiblemente, sino en unidad.
Cuerpo. La palabra "cuerpo" puede referirse a los siguientes artículos: * cuerpo humano, la estructura física y material del hombre. * Cuerpo (anatomía), un concepto anatómico de los seres vivos. * En este caso viene del hebreo basar que significa carne. Mateo 6:25; Romanos 8:11
Alma. Del Hebreo ne’phesh y del griego psy-khe que significa, respirar, soplar.
Parte espiritual e inmortal del hombre, capaz de entender, querer y sentir, y que, junto con el cuerpo, constituye su esencia humana…… Génesis 2:7; 1 Corintios 15:45; 1 Pedro 2:11…
Espíritu. Del hebreo ruaks (ruach), y del griego, pneuma que significa viento, aliento, mente. Génesis 2:7; 6:17; 7:15, 22; Ezequiel 37: 10-14
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Jesús No Pretendió Ser Dios
En el evangelio de Juan la identidad de Jesús es un tema fundamental. Juan escribió, como nos dice él, con un propósito principal: convencer a sus lectores que Jesús es “el Mesías”, el Hijo de Dios” (20:31). De acuerdo a Juan, Jesús distinguió cuidadosamente su persona con la del Padre quien es “el único Dios verdadero” (17:3; cp. 5:44, 6:27). Si estamos por buscar en el registro de Juan una prueba de que Jesús es Dios “co-igual”, en el sentido trinitario, estaremos descubriendo algo que Juan no se propuso, y en vista de su herencia Judía, no lo hubiera comprendido! Por otra parte, tendríamos que admitir que Juan introduce una marcada nueva figura Mesiánica que contradice el Antiguo Testamento y depone la propia insistencia de Juan (y Jesús) de que sólo el Padre es verdadero Dios (Juan 5:44, 17:3). Semejante notoria auto-contradicción es difícilmente probable. Ya es tiempo suficiente para que le permitamos a Jesús establecer el registro correctamente. En los informes de Mateo, Marcos, y Lucas se nos dice que explícitamente Jesús se suscribió al monoteísmo estricto del Antiguo Testamento (Marcos 12:32-34). Por lo tanto, ¿acaso él, de acuerdo a Juan, confunde el asunto afirmando ser Dios después de todo? La respuesta es dada claramente en Juan 10:34-36 donde Jesús definió su condición en términos de los representantes humanos de Dios en el Antiguo Testamento. Jesús dio este informe de sí mismo como explicación de lo que significa ser “uno con el Padre” (10:30). Es una unidad en función por la cual el Hijo representa perfectamente al Padre. Ese es exactamente el ideal del Antiguo Testamento de la filiación, el cual ha sido imperfectamente realizado en los gobernantes de Israel, pero encontrará su cumplimiento perfecto en el Mesías, el Rey escogido de Dios. El argumento en Juan 10:29-38 es como sigue: Jesús comenzó por afirmar que él y el Padre eran “uno”. Fue una unidad de compañerismo y función la cual en otra ocasión él deseó también para la relación de sus discípulos con él y el Padre (Juan 17:11, 22). Los judíos entendieron que Jesús estaba pretendiendo la igualdad con Dios. Esto le dio una oportunidad a Jesús para explicarse. Lo que él estaba realmente pretendiendo, así dice él, era ser “Hijo de Dios” (v. 36), un reconocido sinónimo para Mesías. La pretensión para la filiación no fue irrazonable, sostuvo Jesús, en vista del hecho bien conocido que aun los representantes imperfectos de Dios han sido nombrados por él en el Antiguo Testamento como “dioses” (Salmo 82:6). Lejos de demostrar alguna pretensión para una eterna filiación, él compara su oficio y función con aquella de los jueces. Se consideró a sí mismo el representante de Dios por excelencia ya que él fue únicamente el Hijo de Dios, el único y solo Mesías sobrenaturalmente concebido, y el objeto de toda profecía del Antiguo Testamento. No hay absolutamente nada, sin embargo, en el registro de Jesús de sí mismo que interfiera con el monoteísmo del Antiguo Testamento o que requiera una reescritura del texto sagrado en Deuteronomio 6:4. La propia comprensión de Jesús está estrictamente dentro de los límites impuestos por la revelación autoritativa de Dios en la Escritura. De otra manera su pretensión de ser el Mesías hubiera sido nula. Las Escrituras hubieran sido invalidadas.
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